Por: Luis I. Sandoval M.

Paz y fútbol: alegría merecida

Escribo estas líneas al calor del triunfo de Colombia frente a Uruguay en el Maracaná de Río. El país está ganando en el campo de futbol y también en el campo de la paz. En ambos hay que ir hasta el final, hacer lo máximo y entregarle lo mejor al país. En uno y otro el país se merece todo.

En el mundial estamos llegando lejos porque jugamos con un equipo integrado, sin miedos, con capacidad ofensiva y acción eficaz. Así tiene que ser frente a la guerra: Colombia un solo y verdadero equipo por la paz. Es posible.

En el campo de la paz no juegan individualidades sino colectivos: el gobierno, los insurgentes, las mesas de diálogo, los partidos, los movimientos, los medios de comunicación, las regiones, los países amigos y los organismos internacionales, acompañantes, facilitadores y garantes.

La paz, como el fútbol, tiene hinchas y barras inmensas, entusiastas, desbordantes. La paz produce satisfacciones porque, como el fútbol, está en ascenso: diálogo con las FARC-EP, ahora diálogo con el ELN, avances en temas centrales, movilización ciudadana, social y popular, en apoyo a la paz (2013 año excepcional), reelección del Presidente que adelanta el proceso apuntalada por verdes, amarillos y rojos.

Razón tiene el Alto Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, cuando dice: “El impulso no se puede perder”; razón tiene el Comité de Impulso y Acompañamiento del Consejo Nacional de Paz cuando plantea: “El reto es volcar el país a la paz”; razón tienen Clamor Social por la Paz, Pacto Nacional por la Paz, Colombia Sin Heridas y otras iniciativas populares, eclesiales, universitarias de paz cuando se empeñan en fortalecer un amplio movimiento social de paz que asegure el fin de la confrontación fratricida y el comienzo de una paz duradera con democracia y vida digna.

Vienen partidos de futbol claves y se aproximan momentos claves de paz para que sea aún mayor la alegría del pueblo colombiano. En el camino de la paz están las iniciativas del Frente Amplio por la Paz que nació en la segunda vuelta de la elección presidencial, el Congreso Nacional e Internacional por Paz, Democracia y Vida Digna que propuso la Cumbre Rural, que comparten Clamor, Ruta Social Común, Marcha Patriótica, Congreso de los Pueblos y que ahora apoya el Frente Amplio, la 27ª Semana por la Paz que congregará a todos los actores anteriores y muchos más en las regiones entre el 7 y 14 de septiembre próximo, la gran movilización por la paz que se propone para el 12 a las 12, dentro de la Semana por la Paz, las sesiones del Consejo Nacional de Paz que en pocos días comenzarán, convocado por el Presidente de la República, hacia una verdadera Paz de Estado.

Ahora estamos volcados al fútbol con inmensa expectativa en el partido Brasil-Colombia el viernes 4 de julio, en los meses que vienen estaremos volcados a la paz para ganarle el partido a la guerra. (¿Partido Brasil-Colombia en tregua? Una sorpresa así catapultaría el proceso en el país y el mundo).

Triunfaremos en todos los campos. El país se merece la alegría indescriptible de la paz. Se firmarán los acuerdos, se validarán por millones de ciudadanos y ciudadanas, se cumplirán por el país entero y Colombia será más justa, más orgullosa de sí misma.

Ni en fútbol ni en la paz habíamos llegado tan lejos. Si lo queremos no solo tendremos paz negativa (terminación de la confrontación) sino paz positiva (realización del proyecto de país). James Rodríguez: “Colombia tiene hambre de triunfo”. Sin duda, también de paz.


[email protected] / @luisisandoval 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis I. Sandoval M.

Botero y Almagro: inauditas declaraciones

40 años del Cajar

El informe del magistrado Armando Novoa

Orlando Fals Borda y Colombia Humana

Liebres y conejos en la consulta anticorrupción