Por: Cartas de los lectores

Pecados y pecadores

Pecado es quizá la palabra más utilizada por los mercaderes del caos para atrapar la atención, introvertir y esclavizar a los crédulos.

Proviene del latín peccare, ‘errar, fallar’. Para los griegos, pecado era “ham-ar’-tee’-ah” —amarrita— que literalmente significaba ‘errar el blanco’. Otros lingüistas opinan que el significado etimológico de pecar es ‘olvidar’, “olvidar que eres el centro inmóvil de La Creación e identificarte con las ilusiones que crea el movimiento de energías en la periferia”.

Errar, fallar, es común en los seres humanos al buscar la felicidad, la verdad, la inmortalidad. Sexo, comida, deportes, juego, dinero, poder, licor, alucinógenos… no son más que caminos que no conducen a que aprendamos de nuestros errores y los aprovechemos para crecer espiritualmente; este es el valor práctico de pecar.

Pero, normalmente ocurre todo lo contrario: no aprendemos del pecado. Tras pecar sentimos remordimiento, miedo, angustia… y ahí es cuando aparecen los oportunistas líderes religiosos para matricularnos en su grupo y canjear perdones por dinero. Con razón decía Sartre: “El infierno son los demás”.

El maestro Osho enseñaba: “Más grave que pecar es abstenerse de pecar, pues los placeres no experimentados nos motivan después de la muerte del cuerpo a tomar uno nuevo”.

En el fondo de cada Santo hay un pecador que sueña con hacer diabluras y, en la intimidad de cada pecador hay un Santo luchando por imponer su cordura.

Diablo significa, según su etimología, ‘echador’, en sentido de “acusador, calumniador o tentador”. Se dice que su oficio es triple: incitar al hombre al pecado, acusarlo luego ante el tribunal de Dios y aplicar la muerte eterna como castigo al pecado (de ahí la costumbre en la literatura rabínica de llamarlo “el ángel de la muerte”).

Valioso papel el que cumple el Diablo al desenmascarar falsas santidades, ¿qué sería de los pobres indecisos sin su ayuda? Aplaudo a los conscientes pobladores de Riosucio (Caldas) que crearon el famoso “Festival del Diablo” para desagraviarlo. Igual a los promotores de los carnavales de Río de Janeiro y Barranquilla donde se da rienda suelta a los placeres de la carne antes de entrar en la Cuaresma. La penitencia también exige méritos.

Si alguien piensa que estoy haciendo apología y promoción del pecado le regalo una buena definición de “Iluminado”: ‘alguien consciente de las consecuencias de sus actuaciones y abstenciones’.

Los pecados que juzgamos más graves en otros son aquellos que mantenemos ocultos en nuestro interior o no nos hemos atrevido a cometer.

Otra palabra etimológicamente interesante: Dios… del latín “Deus” y, este del griego “Theus”, “Zeus”, el dicharachero “Dios del Olimpo” que se gozó la vida a sus anchas.

Erasmo Jaramillo. Medellín.

 

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