Por: Jorge Tovar

Pékerman, Messi y Mbappé

El Mundial de Rusia terminó con victoria francesa, en la que se destacó, entre otros, Mbappé. Desde que Pelé marcó dos goles en la final de Suecia de 1958, ningún adolescente había logrado tal hito. La edad no fue obstáculo para Deschamps. Como 60 años antes había hecho Feola. Pékerman, entrenador de Argentina en 2006, careció de esa valentía en Alemania.

Feola llevó a Pelé, con 17 años, en contra de las recomendaciones del psicólogo que lo tildó de tener mentalidad infantil. Afortunadamente, diría uno, tenía mentalidad de crío un niño de 17 años. No inició de titular, pero al tercer partido, tras una fácil victoria ante Austria y un anodino empate ante Inglaterra, el vestuario se rebeló y a la cancha salieron como titulares el joven Pelé y Garrincha. El resto es historia. Marcó el único gol del partido, en cuartos de final ante Gales; tres ante Francia, en semifinales; y dos más en la final. Llegó a Suecia siendo un completo desconocido. Salió con el título de Rey.

La historia de Mbappé en Rusia 2018 tiene menos lírica, pero no deja de ser emotiva. Titular indiscutible en su club, el PSG, Deschamps no dudó en jugar con él de titular desde el comienzo. Solo faltaría en el tercer partido, ante Dinamarca, cuando ambos equipos europeos, jugando con la B, pactaron un aburrido 0-0. El jovencísimo Mbappé se estrenó como goleador en el segundo partido, ante Perú. En octavos de final, enfrentando a Argentina, haría su partido, el que lo consagró en la Copa del Mundo. Los argentinos, aparentes desconocedores de su juego, le abrieron la autopista y el francés demostró que en velocidad, hoy por hoy, no hay nadie que le compita. Marcó dos goles y dejó en nada el sueño de Messi de ser campeón del mundo. No se destacó como ante Argentina, pero tampoco desentonó ante Uruguay en cuartos y Bélgica en semifinales. En la final jugó un gran partido y contribuyó decisivamente al triunfo galo.

En 2006, Messi, con 18 años, no se destacó porque Pékerman no lo dejó. Fue titular únicamente en el tercer partido de la fase de grupos ante Holanda. Jugó un rato ante México en octavos donde le anularon un gol legal. En cuartos, ya bien entrada la segunda mitad, Argentina ganaba 1-0 y Alemania jugaba abierta. Pékerman metió a Julio Cruz, un gordito del Inter de Milán, para controlar el juego aéreo. Messi, increíblemente, nunca tuvo su oportunidad. La ceguera se pagó cara. Alemania empató de cabeza y eliminó a Argentina en penales.

En retrospectiva, con un entrenador valiente, menos “entrenador”, quizás el 2006 hubiese sido el Mundial de Messi. Como Pelé. Como Mbappé. Esa oportunidad se la negaron. En retrospectiva, quizás con más valentía, Colombia hubiese ganado a Brasil en 2014, o a Inglaterra en 2018. Al final se mostró que se podía. Quizás a Colombia le venga bien un entrenador que busque la gloria desde el principio.

 

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