Por: Hernán Peláez Restrepo
La columna de Peláez

Pelota parada

Por supuesto que en este Mundial ruso son mucho los goles conseguidos por pelota parada. Algún director técnico, desorientado y perdido como Sampaoli, quiso desconocer el valor de esta jugada. Recuerdo que seguramente fue muchas veces practicada y no pasa de moda, si me atengo a las repeticiones de Bilardo y Zubeldía, hace un montón de años en Colombia. Especialmente en los servicios o tiros de esquina.

La lista es larga y de actualidad. Mina, Pepe, Varane, Vida, entre otros, dieron puntos a sus seleccionados sabiendo anticipar a sus marcadores o custodios. En esos tumultos armados en las áreas, donde los empujones y agarrones son de común ocurrencia, siempre surgirá un cabeceador para anular los intentos defensivos.

Pero, además, en el grupo de cuatro semifinalistas cada selección dispone de su identificación. Francia, por ejemplo, desarrolla un buen plan de ataque con Giroud a la cabeza, sin olvidar el trabajo silencioso y eficaz de Kanté, contrastando con el despliegue de Pogba y las apariciones de Griezmann.

Bélgica consiguió triunfos dejando de lado por momentos la aplicación de un principio del fútbol, intentar por los costados o “abrir” la cancha. Dos goles casi calcados a Japón en el último suspiro del partido y el espectacular gol de triunfo por De Bruyne ante Brasil. Por la zona central se juntan en velocidad los que saben, encabezados por Lukaku, y concluyen con remates de gol.

Inglaterra es un equipo compacto, fluido en juego de ataque. Y Croacia está integrado por jugadores de recorrido y capacidad.

Da tristeza saber que no quedó representante alguno de Suramérica. La convocatoria de jugadores que se desempeñan en Europa es el común denominador de esta Confederación, pero no siempre están en su mejor nivel y arrastran secuelas de lesiones. Bastaría mirar el caso de la selección colombiana. Y esto será tema de futuras reflexiones.

Por lo pronto, las de Europa que buscan el título tienen historia. Más Francia e Inglaterra, pero Croacia y Bélgica, por lo visto, no han desentonado, y tal vez una de ellas —me gusta Bélgica— sea la sorpresa mundialista.

Volviendo a la historia del comienzo, a falta de juego interior y de generadores de fútbol, ahora que está de moda un fútbol de transición y rápido, la pelota parada es un recurso útil y es preciso saber aprovecharlo.

 

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