Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Peñalosa, controvertido pero buen administrador

Gobernar no es tarea fácil. Estar en la vida pública es complejo. Y mantener a todos los ciudadanos contentos es casi un imposible. La revocatoria de alcaldes se ha convertido en una labor obligada de aquellos que no quedaron contentos con los resultados electorales o igualmente de los enemigos políticos. Es que, si bien la democracia es la voz del pueblo y la revocatoria fue establecida como un mecanismo de participación en el que los ciudadanos evalúan la gestión de los alcaldes, ésta sin lugar a dudas se ha convertido en una herramienta de oposición política. Si a una parte de la sociedad no le gusta el alcalde, entonces nos someten a una revocatoria que implica un gasto alto con unas nuevas elecciones.

Peñalosa puede ser controvertido, puede que sus programas no les gusten a todos. Sus decisiones pueden ser polémicas, pero al menos se habla, porque hace y piensa en una nueva ciudad. Se cuestiona el Transmilenio, pero no ha habido nada mejor propuesto por los alcaldes que lo sucedieron; que apoyará el metro elevado y no uno subterráneo; se critican sus ciclovías, cuando no hay ni transporte público eficiente ni vías por donde circular; se cuestiona el desarrollo de la Reserva Thomas van der Hammen; se critican los altos impuestos prediales y que no se vean las obras en las zonas circundantes, como en el norte, donde las vías están llena de huecos; no se está de acuerdo con la financiación de nuevos proyectos de vías y parques con la venta de la ETB, una empresa cada vez más desvalorizada ante los cambios de tecnología, e igualmente con nuevas valorizaciones para los estratos 4, 5 y 6. La lista es interminable, pero cada alcalde tiene la suya. Este porque hace, los otros porque no hacen.

Todo esto para decir que, aunque hay desacuerdos en lo que hace y en la forma como lo hace, sí hay alguien pensando en la ciudad. Se cuestionan sus decisiones, pero es un ejecutivo, y lo más importante es que hay alguien pensando y diseñando el futuro de Bogotá. La ciudad de Peñalosa es la ciudad que tenemos desde hace más de 20 años. Han pasado muchos alcaldes y ninguno ha traído ideas nuevas. Puede que les hayan dado mas énfasis a los programas sociales o a la promoción económica, pero casi ninguno ha pensado en el futuro de la ciudad y en dejar un Plan de Desarrollo a más de 20 años.

En otras palabras, nuevamente recojo una pregunta de un editorial del 4 de enero de El Espectador, que decía: “¿No sería mejor seguir fomentando debates frontales sobre los temas álgidos, pero sin obstaculizar por completo que se ponga en marcha un plan para Bogotá?”. Y es que atender la revocatoria y, en el caso, una nueva elección sería una distracción de lo fundamental, que sería administrar la ciudad.

 

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