Por: Óscar Sevillano

Peñalosa el gran perdedor del Siglo XXI

Al parecer una de las grandes obsesiones de Enrique Peñalosa, es convertirse en el gran perdedor de la política en Colombia en el Siglo XXI, pensionándose además como candidato a cargos de elección por voto popular.

Recuerdo que su primera derrota en el siglo XXI fue en su intento por regresar al liberalismo en 2006, participando como precandidato en la consulta para obtener la aspiración oficial de los rojos, donde se tuvo que enfrentar a una fuerte rechiflada en el auditorio principal de Corferias de parte de una gran hinchada serpista que no aceptó su discurso tímido y lánguido frente al gobierno de Álvaro Uribe, a quien el partido hizo una fuerte oposición.

Más adelante retiraría no solo su participación en las elecciones internas del Partido Liberal, sino además del oficialismo. Es entonces cuando se lanza a la aventura de crear su propio movimiento donde no hubiese nadie que se atreviera a contrariarlo, chiflarlo o rechazarlo, sino más bien, obedecerle, alabarle y aplaudirle. Es aquí cuando encabeza su propia lista al Senado, y como símbolo de su vanidad, impone su foto como logo de su partido al que denomina “Por el país que soñamos”, en donde además se estrena como político el joven Simón Gaviria Muñoz, quien es acompañado por David Luna en la Cámara de Representantes, únicas curules que logra obtener su movimiento, porque Peñalosa no logra el número de votos necesarios que requiere una lista cerrada como la que el mismo integraba. Aquí su segunda derrota.

Como era de esperarse Peñalosa no se queda quieto y decide buscar su segunda alcaldía de Bogotá en 2007, para esto cuenta con el respaldo del oficialismo liberal con César Gaviria como jefe único de la colectividad. Un poco de arrogancia y sobradez, le hicieron creer que la estrategia utilizada por Álvaro Uribe en la candidatura por la reelección presidencial de 2006, de no presentarse a ningún debate le daría los votos suficientes para regresar al Palacio de Liévano. Las cosas no le resultaron porque a partir de ahí, comienza su desplome en las encuestas e inicio del ascenso de Samuel Moreno, luego del primer debate de Citytv.

El nombre de la persona que regiría los destinos de la ciudad se conoció el 28 de octubre de ese 2007. No era precisamente el de Enrique Peñalosa, sino el de Samuel Moreno a quien felicitó con tristeza en el rostro y lágrimas en los ojos, prometiendo que en adelante no aspiraría más y daría su apoyo a nuevas figuras en la política, refiriéndose a sus dos entonces pupilos Simón Gaviria y David Luna, quienes más adelante le abandonarían para ingresar a las filas del Partido Liberal, el primero como representante a la Cámara y el segundo para ser el candidato a la Alcaldía de Bogotá por el oficialismo. Aquí su tercera derrota.

En 2010 bajo la promesa de ayudar en la creación de una fuerza política que planteara nuevas ideas y nuevas formas de gobernar el país, integra el Partido Verde junto a Lucho Garzón, Antanas Mockus y Sergio Fajardo, en donde realizan una consulta interna para escoger el candidato presidencial, en la que triunfa Mockus. Vamos entonces en la cuarta derrota.

Con la idea de retornar a la alcaldía de Bogotá, busca la candidatura por el Partido Verde, esta vez con el respaldo de Álvaro Uribe Vélez, oponente político de su anterior mentor César Gaviria y de su compañero de colectividad Antanas Mockus, quien no perdona el hecho y se retira del movimiento para apoyar la aspiración de Gina Parody. Nuevamente la sobradez y arrogancia de Peñalosa, junto a los pequeños egos de los también candidatos David Luna, Carlos Fernando Galán y la hoy ministra de Educación, no permitieron una fusión de sus propuestas en un solo nombre, lo que les valió su derrota y el triunfo a Gustavo Petro. He aquí una quinta pérdida de Peñalosa.

Luego de perder una candidatura por sexta ocasión luego del triunfo de Juan Manuel Santos en 2014, hoy vuelve a aspirar a la alcaldía de Bogotá, esta vez con el respaldo de Vargas Lleras oponente político de sus tres anteriores apoyos, César Gaviria, Álvaro Uribe y Antanas Mockus, en donde desde ya las encuestas comienzan a mostrar una división en la votación entre Peñalosa y Rafael Pardo, lo que le daría el fácil triunfo a Clara López.

Con todo esto uno podría concluir que Peñalosa no ingresa a una campaña política a ganar, sino a dividir, perder, hacer perder a los demás y darle el triunfo al contendor de izquierda, de quien el exacalde dice ser su oponente ideológico, pero que en la realidad parecería ser su más fiel y mejor estratega político. Esperemos a que candidatura se le mide luego de la séptima derrota y si decide a postular su ingreso al libro de los Guines Records, como la persona que más ha soportado derrotas electorales, teniendo en cuenta que antes de ser alcalde de Bogotá, ya sumaba tres pérdidas que sufrió en el siglo XX.  

 

@seillanojarami

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