Por: Gonzalo Silva Rivas

Pensar en grande

Durante la última década el transporte aéreo ha sido engranaje fundamental del crecimiento de la economía colombiana, pero paradójicamente no ha recibido por parte del Estado un tratamiento que retribuya sus aportes al país.

En reciente foro académico organizado por Atac para analizar la situación de la industria, los panelistas desnudaron los problemas que la acechan y que para el interior del gremio son lugares comunes, pero esta vez contaron con la interlocución positiva del propio presidente Juan Manuel Santos, quien destacó el valor estratégico del sector y aceptó que sus índices de progreso suelen orientar lo que sucederá en la economía. Es un círculo virtuoso, dijo. Si al país y al transporte aéreo les va bien, al resto de la economía le va bien.

Fabio Villegas, CEO de Avianca Taca, ha dicho que es ‘abismal’ la brecha que existe entre el desarrollo del sector aéreo y la infraestructura aeroportuaria, y ello lo refleja el aeropuerto bandera del país, Eldorado, que se reconstruye sin visión de futuro.

El sector aeronáutico, como piensa el director de Fedesarrollo, Roberto Steiner, siempre se ha mirado con mentalidad de país pobre. No ha recibido la inversión que compense su buen crecimiento, su contribución al progreso del país y su rentabilidad social y económica. La acumulación agravada de sus problemas es resultado de lo que se ha dejado de hacer en años.

Una industria que participa con el 0,5% del PIB y que jalona tan variados frentes de la economía, como el turístico y el comercial, carece del favor de políticas públicas, especialmente en el área de la infraestructura, que permitan cerrar cuellos de botella e incentiven su desarrollo frente al aumento de su demanda, tal como lo afirma el investigador Mauricio Olivera en el estudio sobre el Impacto del Transporte Aéreo en la Economía Colombiana.

El Gobierno, ante el llamado de los empresarios, liderados por su presidente, Manuel Leal, quien le recordó que la industria debe tomarse como facilitador fundamental de la prosperidad, puso la cara, admitió el rezago y anunció que pisará el acelerador de su locomotora con millonarias e inmediatas inversiones para salir del atasco y dar el salto hacia el futuro.

Ustedes vuelan con los motores apagados, les refirió con simpatía Santos y admitió que será su obligación estar a la altura de las empresas aéreas y ser diligente para generarles condiciones que les permitan mantener su crecimiento. Los transportadores salieron confiados con la promesa de que durante este gobierno se “pensará en grande”, pero sólo esperan que la locomotora arranque y a buena velocidad.

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