Por: Julián López de Mesa Samudio
Atalaya

Pensar fuera de los ránquines

Estar en los ránquines universitarios tiene un costo. Uno muy alto tanto a nivel financiero como ético para todas las universidades colombianas.

A nivel financiero, el ingreso a los escalafones más prestigiosos implica para las universidades, entre otras erogaciones muy onerosas, adscribirse a aquellas bases de datos como requisito sine qua non para ser parte del club de las universidades de élite para dichos estándares. Quizás las dos bases de datos más reconocidas son Scopus y Web of Science, las cuales son propiedad de compañías privadas con ánimo de lucro y cuyo objeto social no es la educación. El precio de la subscripción asciende a varios miles e incluso millones de dólares y la mayor parte de estos estipendios se cargan a las matrículas de los estudiantes. Esto explica, en parte, el ascenso desbordado y sin control de las matrículas en aquellas universidades que han acogido este modelo a partir, precisamente, de su adopción.

Y es en este punto donde entra el dilema o el costo ético. ¿Se refleja en la cotidianidad del estudiante y en sus perspectivas laborales o de vida el puesto que ocupe o no su institución en ránquines? ¿Cómo se les justifica a los estudiantes el altísimo costo que sus familias pagan por una educación de calidad cuando ésta tan sólo se refleja en un escalafón que ninguna relación tiene con la vida real del estudiante promedio? ¿Y quiénes se endeudan por los estudiantes para costear su universidad? ¿Cuándo pagarán sus deudas? ¿Las podrán pagar?

Este modelo homogeneizador y costoso ha sido cuestionado incluso desde las mismas universidades estadounidenses que lo fomentaron. Uno de los argumentos principales en el debate que arrancó en 1996 es que reducir algo tan complejo y con tantas variables como la educación universitaria a tan sólo un número es una simplificación sin sentido. El propio presidente de la Universidad de Stanford, Gerhard Casper, manifestó en su momento: “Como presidente de una de las universidades mejor ranqueadas en el mundo, espero persuadir a otras universidades de que los ránquines —particularmente sus fórmulas de medición especiosas y su precisión espuria— son completamente engañosos”. A lo largo de estos años otras voces se han ido levantando en contra de estas jerarquías universitarias (en los Países Bajos algunas universidades decidieron este año que la tranquilidad y la salud mental de la comunidad académica eran más importantes que el puesto que se ocupe en los escalafones).

Sin embargo, hay alternativas verdaderamente innovadoras que redundan en costos infinitamente más bajos para las universidades, en mayor calidad en la educación, en mayor difusión y pertinencia en la investigación, en mayor eficiencia en los procesos, en más transparencia y en mayor democratización de la educación en general. Un ejemplo son los sistemas P2P (peer-to-peer) basados en la filosofía de código abierto (open source) según la cual, al flexibilizar y dinamizar los derechos de autor, se crean comunidades colaborativas de conocimiento, cuya investigación es abierta para todos y no ya para un selecto grupo de especialistas. Es además prácticamente gratis, de alcance mundial y las publicaciones se realizan de forma casi inmediata en oposición a los meses y años que dura un proceso de publicación en las actuales indexaciones estandarizadas.

¡Universidades colombianas: atrévanse a pensar en la educación más allá de escalafones y de innovaciones cosméticas! En las experiencias y anhelos de sus propias comunidades académicas están las respuestas.

@Los_Atalayas, [email protected]

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2018-09-20T00:30:56-05:00

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