Por: Iván Mejía Álvarez

Perdidos, bien perdidos

Bedoya sigue equivocándose y cada día es más desconcertante la sensación de impotencia y el “no saber hacer” que brinda el titular de Colfútbol. Esa imagen televisiva del presidente charlando en el banquillo técnico con los jugadores, como consultándoles su opinión sobre el trabajo de Leonel Álvarez, resulta patética y desmotivadora.

Los jugadores de la selección no le dirán al presidente si les disgusta la presencia de Álvarez al frente, por varias razones: la seguridad personal, ya están instalados en las convocatorias, ya hacen parte del colectivo, y todos quieren cuidar su permanencia. Nuestros jugadores de fútbol carecen en su gran mayoría del carácter y la personalidad para criticar a quienes los dirigen. Ellos van a la fija, los llaman, cobran y juegan, no les importan las declaraciones. Por eso, preguntarles si les gusta Leonel o Alexis, Julio, Reynaldo, o el que sea, es tiempo perdido.


Más vale un silencio a tiempo que una frase imprudente, piensan todos.


Diera la impresión de que Bedoya cree que Leonel es una continuidad de Hernán Darío Gómez y en eso sí que está equivocado el dirigente. Leonel asumió con entereza su papel de ayudante en la era Gómez y trabajó en silencio y con prudencia. Pero pueden estar absolutamente seguros de que Leonel es diferente, piensa distinto, quiere algo diverso para la selección y si es confirmado como titular del cargo hará cosas totalmente distintas a las que hacía Gómez, y eso es apenas normal y natural porque Leonel es uno y Bolillo otro.


Y allí es donde se vuelve a equivocar Bedoya, en creer que Gómez seguirá mandando y dirigiendo, por interpuesta persona.


Leonel ya ha dado tres avisos de lo que sería su equipo si lo confirman. Y esos anuncios de intenciones riñen plenamente con la ideología de Gómez. El primero, afirmó que a él sí le gusta el diez y que en su equipo quiere tener alguien que suministre el pase final. El segundo, eliminó en el partido contra Honduras al volante tapón que identificaba el 4-1-4 y jugó con dos volantes de marca. Colombia perdió presión, orden y eficacia defensiva. Y un tercero, bien diciente, jugó con dos delanteros de punta, Jackson y Teófilo.


Está claro que Bedoya no puede pensar que Leonel será un muñeco ventrílocuo de Gómez. Leonel es absolutamente independiente, para bien o para mal.


Corren los días, el inicio de las eliminatorias está cada vez más cercano y nosotros acá pensando si Leonel hará lo que quiere Hernán Darío. Qué perdido estás, Bedoya, qué falta de autoridad, jerarquía y mando.

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