Iván Duque: así fue su histórico triunfo en las elecciones presidenciales

hace 49 mins
Por: Columnista invitado

Perdieron los maestros

Por: Alberto López de Mesa

El 13 de mayo del presente año, en todo el país, los maestros de primaria y secundaria de la educación pública entraron a paro, exigiendo el mejoramiento de su condición laboral y social, en diez puntos, de los cuales el pésimo servicio de salud que se les brinda en las EPS, pese a ser ellos los que mayor aporte hacen al régimen contributivo, era prioritario.

Durante los 25 días que suspendieron las actividades y cumplieron marchas y manifestaciones en varias ciudades, abundaron los comentarios periodísticos que exaltaban la noble misión del magisterio. Toda Colombia vio cómo los responsables de la formación de las nuevas generaciones salían a las calles a exigir más reconocimiento y un mejor trato por su encomiable labor. Pero la postura oficial del gobierno acusaba lo indebido de la huelga en tanto que perjudicaba al alumnado.

La Ministra de Educación, Yaneth Giha, no cedió ante ninguna de las exigencias de los maestros se mantuvo en su intransigencia hasta que la proximidad de la temporada de vacaciones terminó por dilatar los ímpetus huelguistas y FECODE se tranzó por nada y se optó por el levantamiento del paro.

Enseguida el gobierno escarmentó a los maestros con dos sentencias: “O se les descuenta de su salario los días que no trabajaron, o los reponen trabajando los sábados, en la semana de receso y en tiempo de vacaciones”, quien no obedezca recibiría sanciones por incumplimiento laboral.

Este hecho demuestra que las luchas sindicales caducaron, que los regímenes gubernamentales se armaron de instrumentos jurídicos para impedir que las protestas de los gremios logren reivindicaciones. Con el paro los maestros perdieron, en cambio de lograr que se atendiera al menos una de las diez peticiones, lo que merecieron fue un castigo, sin chistar les ha tocado reponer una a una las horas de huelga.

Por ahí en los recreos se escuchan quejas, como rumores, del injusto servicio que les presta la EPS “Mejorsalud”, de la displicencia de la ministra ante los reclamos colectivos y de la inoperancia de Fecode.

Hoy en día, los ministros del gobierno, como los patrones de las empresas privadas, están haciendo caso omiso de las huelgas: el que entre a paro, el que proteste se está arriesgando a sanciones que lesionan su condición laboral.

La obligación que le puso el ministerio a los maestros de reponer las horas perdidas en el paro, es un castigo por exigir, es un escarmiento.

Ya se escuchan a muchos maestros decir: “A mi que no me vuelvan a decir que entre a paro”

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