Por: J. William Pearl

Perdón

La semana pasada quedó establecido que las Farc son ahora un partido político, se van a lanzar a la Presidencia, tendrán listas al Congreso de la República (además de los congresistas que entran sin tener que lanzarse) y naturalmente más adelante tendrán también  candidatos a  las alcaldías y gobernaciones.  En el entretanto la ciudanía se pregunta,  ¿cuál es la razón para  no hacer lo mínimo, que es pedir perdón por  todas las muertes que causaron en  el conflicto? ¿Pensarán las Farc que los colombianos les debemos algo?

Su lucha se debió  más que todo a buscar la igualdad que Colombia no tiene, a sacrificar la libertad por los menos favorecidos y a intentar lograr una sociedad donde las diferencias no fueran tan marcadas desde el punto de vista político, económico y social. Logrando así que los que más tienen compartan  con el resto. Es claro que no piensan cambiar su ideología, simplemente adaptarse; fue evidente que por las armas no pudieron y buscan cambiar el sistema por medio de votos. Es  mucho mejor que estén pronunciando discursos a  que estén matando personas y desde ese punto de vista, sean bienvenidos a la democracia.

Timochenko tiene en la encuesta de Datexco, que se realizó  del 23 al 27 de octubre por vía telefónica, un  87% de imagen desfavorable frente a solo un 7 % de imagen favorable,  ¿pero cómo prende ganar  el voto popular cuando durante años agredió  a los más pobres?  Actuaron como   un Robin Hood  diferente,  quitaron a los más pobres para  beneficio de su organización. No fueron capaces de dar la guerra en las ciudades donde está la mayoría de la población y donde está  también el Estado, es posible que  por miedo a no poder  incidir en ella  o a ser capturados más rápidamente. La masacre de Bojayá (Chocó) el 2 de mayo de 2002, en donde a una iglesia lanzaron un cilindro bomba causando la muerte a 70 civiles, es una muestra de que los ciudadanos no eran tan importantes para ellos, ya que buscaban ganar territorio a los paramilitares, así tuvieran que asesinar a quienes supuestamente defendían, los menos favorecidos de la sociedad.

Se equivocan las Farc si piensan que los ciudadanos olvidan tan fácilmente. El perdón que han pedido ha sido sumamente tímido, pretenden que los ciudadanos les voten pero no aceptan abiertamente que los agredieron, que muchas familias tienen muertos por su culpa, que los soldados tienen familiares que vivían con temor de perder un ser querido. Es mejor tenerlos en la democracia, claro, pero lo que no han entendido es que ya no son los jefes que hacían lo que querían, esto es una democracia que les exige lo mínimo, pedir perdón por todas las barbaridades que cometieron. Sí, es difícil no ser el gran jefe, pero así  es la democracia.

Mientras persistan en creer que el cambio del monte a la democracia es una simple mudanza de escenario estarán  perdidos, la democracia es diferente y si antes eran castigados con las balas, la cárcel y la extradición en algunos casos, tienen que asimilar las reglas de la democracia.  Los colombianos no les debemos nada en absoluto; simplemente lucharon por la vía armada, que es más fácil que buscar cambiar el sistema desde adentro, es decir perdieron el tiempo, ya que ahora buscan entrar al sistema y cambiarlo. Tienen que pedir perdón si quieren conseguir al menos un voto.

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