Por: Columna del lector

Periodicidad en los censos de población y la demografía en Colombia

Por Juan de Jesús Sandoval *

¿A qué se debe tanta irregularidad en la periodicidad de la aplicación de los censos en Colombia en los últimos 100 años? ¿Será que este problema afecta la disponibilidad de los datos demográficos y su calidad? ¿Este problema es recurrente en los demás países o solo ocurre en algunos de estos?

En la búsqueda de respuestas a esta pregunta, me he encontrado que hay una brecha entre los países más desarrollados y en desarrollo, en cuanto a la periodicidad en la aplicación de los censos, y lo peor aún, la presencia o no de estudios científicos de población en esos países distintos a los del Estado. Esto me ha inspirado a realizar un análisis de la periodicidad de los censos en Colombia de los últimos 100 años, en vísperas del censo 2018, que ocurrirá 13 años después del último.

Los censos de población y vivienda desempeñan un papel esencial en la administración pública (Informes estadísticos, Naciones Unidas, 2010). Los resultados del censo se utilizan como referencia para la mejor distribución de recursos, servicios gubernamentales y la representación de todo un país, al asignar los fondos gubernamentales entre las regiones y distritos para la educación, servicios de salud, delineamiento de distritos electorales a nivel nacional y a nivel local, midiendo el impacto del desarrollo industrial, solo por nombrar algunas aplicaciones. Adicionalmente, el censo desempeña un papel esencial en aquellos elementos de los sistemas que requieren de información estadística en los países como son: los sectores económicos, políticos, sociales y de salud pública (Naciones Unidas, 2017).

Del mismo modo, las variables demográficas como: edad, sexo, nivel educativo, etc.., son marco de referencia para diversos tipos de encuestas. Cabe agregar que hoy en día, los sistemas estadísticos nacionales en casi todos los países se basan aún en encuestas por muestreo para la recolección de datos eficientes y confiables, a pesar del surgimiento de nuevas fuentes contemporáneas de estadísticas como big data o las máquinas de aprendizaje. Por tanto, sin un marco de muestreo o un punto de referencia de una población, derivados del censo, habrá dificultades para que los sistemas de información proporcionen estadísticas oficiales confiables y actualizadas para el uso por el gobierno y el público en general (Naciones Unidas, 2017).

Las Naciones Unidas, han estado promoviendo activamente que el censo de población y vivienda se realice en decenios regulares en todo el mundo, preferiblemente en años terminados en cero (Principios y Recomendaciones rev 3, UN, 2017). Esto se requiere para poder hacer comparaciones entre países y también porque las estimaciones demográficas requieren de datos censales por quinquenios y/o décadas para realizar proyecciones poblacionales y que serán menos exactos con censos no periódicos.

Del mismo modo, la estimación de la movilidad en las migraciones se basan en el tiempo que la persona vive en determinado lugar (última etapa) o el referente al lugar de residencia exactamente cinco años atrás (fecha de referencia). La periodicidad es esencial cuando se requiere estimar la migración a través del censo. Esto es de suma importancia en momentos actuales en que la migración interna y entre países está en un nivel preocupante en Colombia.

La mayoría de los países se toman muy en serio el poder cumplir con los criterios de calidad de los censos en cuanto a la periodicidad de su aplicación, presupuestos, personal capacitado y planeación anticipada. En países como por ejemplo Estados Unidos, se planea cada diez años antes el siguiente.

Cuando nos alejamos más de la periodicidad en los censos de población, perdemos todos. Especialmente los investigadores que utilizan los datos censales y que usualmente deben equipararlos con otro tipo de información como encuestas de demografía y salud, datos de migración o de estadísticas vitales (nacimientos y muertes).

Pero los que más pierden en cuestiones de precisión y tiempos son los expertos que utilizan los datos demográficos para sus proyecciones, ya que se sabe que a mayor irregularidad en fechas censales, menor es la precisión de éstas y por tanto mayores las correcciones que se deben hacer en el tiempo.

Por tanto, dichos expertos deberán hacer mayores esfuerzos por obtener estimaciones más precisas de datos que de entrada son irregulares y dificultan la obtención de una buena estimación cuando un censo no es periódico en el tiempo.

Países como Ruanda, Senegal y Nigeria, Pakistán, Irak, Bolivia, Colombia y Perú han mostrado mayores irregularidades en cuanto a sus periodos censales, según fuentes de IPUMS International.

Colombia es uno de los países de Latinoamérica con menor regularidad en los períodos censales en el transcurso de las ultimas diez décadas desde 1912 hasta hoy. En 1912 se realizó un censo y luego seis años después en 1918. Seguidamente a los diez años, entre 1928 y 1938. Hasta ahí iba de forma decenal, sin embargo el siguiente fue en 1951, 13 años después. De ahí en adelante, viene una irregularidad que no ha parado hasta hoy, ya que el próximo censo será en 2018. El censo 2018 se hará 13 años después del ultimo en 2005. Eso significa que en Colombia la mayoría de los censos se han realizado con un promedio de 12 años de distancia, con una variación de 2 años en promedio después de la fecha establecida.

Todo indica que el censo 2018 será un censo continuo, es decir, se elaborará con los datos obtenidos en cada momento, ajustándose aproximadamente a la realidad del universo estudiado, realizando sincronizaciones en el tiempo, con ayuda seguramente de datos administrativos o direcciones fijas en los habitantes. Sin embargo, esta metodología deberá apoyarse de medios informáticos (Metodología Cemaf, Swanson et al, 2011). Esto de entrada puede ser una deficiencia, debido a la alta movilidad interna, la alta informalidad que genera deficiencia en los datos administrativos y la información poco confiable de los sistemas de información. En primera instancia, con este hecho, se terminarían violando elementos esenciales en el censo como son la enumeración individual, la universalidad dentro de los municipios o regiones apartadas o la simultaneidad (Swanson et al, 2011).

Durante la larga historia de los censos en Colombia, ha habido dificultades de planeación llegando finalmente a aplazarse su elaboración, con lo que ha perdido periodicidad y por consiguiente confiabilidad en sus estimaciones. Un episodio cercano correspondió precisamente a las dificultades que hubo en el censo 2005, el cual fue fuertemente criticada su metodología por etapas y elaboración de manera continua (Uribe-Mallarino, 2007).

En comparación con países con mayor periodicidad y planeación de censos de población como por ejemplo Brasil, Argentina, Chile y México, se observa en éstos la existencia de sólidas y consolidadas escuelas de Demografía, donde la tradición académica, asociaciones, publicaciones, eventos y formación superior en estudios de población hacen de datos censales una fuente más confiable que en el resto de Latinoamérica.

Las Naciones Unidas viene recomendando desde hace algún tiempo la formación en demografía formal en los países que lleven a cabo nuevas propuestas metodológicas de análisis demográficos o estudios de población.

En conclusión, en nuestro país se requiere una mayor conciencia respecto a la periodicidad y realización de los censos de población y de la publicación de sus resultados, y de un trabajo interdisciplinario que incluya especialistas tanto en estadística, demografía como en otras áreas relacionadas, que logren proponer o validar las estimaciones estatales o criticar científicamente la veracidad y coherencia de sus resultados. Solo así, se podrá disminuir gran parte de la problemática actual de los censos en Colombia.

*Doctor en demografía.

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