Construir democracia

Periodismo para la democracia (I)

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Fortalecer la autonomía del periodista y enseñarlo a pensar, es un camino apropiado para que el periodismo de opinión desempeñe su labor sustantiva en las democracias participativas.

Notas introductorias. Inicio mis columnas de 2021, con cuatro que tienen su origen en la intervención en la Academia Colombiana de Jurisprudencia, con motivo de la presentación del texto: Periodismo para la democracia. Con estas columnas, continúo aprendiendo a aprender, especialmente con los colegas de la Academia; con los lectores y los alumnos; con los directivos de los medios de comunicación; los rectores, decanos y las autoridades universitarias; y también: con los miembros de la Paz Querida, Domopaz y RedUnipaz. Ojalá sus contenidos sean superados, después de su respectivo análisis crítico. Iniciemos.

Me alegra inmensamente que en esta época, tan importante de la historia de Colombia, de América(1) y del mundo, nos reunamos -desde esta benemérita Institución- a pensar en el tema. Nací, cuando se iniciaba la barbarie de la Segunda Guerra Mundial y, a mis 81 años, nos encontramos en el proceso de la implementación del Acuerdo del Colón, con grandes dificultades.

Objetivos. Teniendo en cuenta la significación que para la democracia occidental tiene el periodismo de opinión, ejercido dentro del ámbito de los presupuestos constitucionales, la obra tiene tres objetivos: i- Indicar un camino posible de vinculación entre la academia y la opinión pública. ii- Invitar a las comunidades universitarias y especialmente a las Facultades de Periodismo y Comunicación Social, a optar por la formación rigurosa y sistemática de periodistas de opinión, y iii- Propiciar la creación de espacios de reflexión que impulsen el surgimiento de líderes políticos democráticos y estadistas.

Sobre el periodismo de opinión. Preguntémonos ahora: ¿Por qué escribir periodismo de opinión con conciencia democrática? Un gran colombiano: El Presidente Alberto Lleras Camargo, a partir de 1957 y hasta el fin de sus días, nos enseñó la eticidad y consagración con que debemos trabajar los funcionarios públicos y también -desde muy joven- cómo utilizar la vocación periodística para afianzar los valores democráticos de los colombianos. Su ejemplo y el de mi padre Rafael Roa Rivera, fueron decisivos para desarrollar mi vocación como periodista de opinión y el ejercicio consagrado de la labor como funcionario público.

En nuestro país, más no solo entre nosotros, este es un momento crucial para impulsar el surgimiento de un nuevo periodismo; de un periodismo que afiance la enseñanza teórico-práctica de la política como arte y ciencia(2) y los valores sustantivos de la democracia participativa en el siglo xxi. Así mismo, necesitamos que se renueve la significación del oficio del reportero y por ello recuerdo las afirmaciones de Darío Restrepo, al recibir el Premio Simón Bolívar en 2009: “La verdadera amenaza, en cualquier parte del mundo, está en el reciclamiento periódico de las autocracias legales o ilegales, y en la simultánea desaparición del reportero con capacidad de asombro y duda beligerante”. “Desde Moscú hasta Buenos Aires, desde Teherán hasta Caracas, pasando por Bogotá y Quito, los gobernantes con vocación mesiánica tratarán de acorralar al reportero curioso. …Necesitamos, dice Darío, reporteros cuya única certeza sea dudar y dudar sin encrucijadas en el alma”.

En Colombia y en otras latitudes, este es un tiempo oportuno para crear conciencia en las directivas universitarias para replantear el plan de estudios y el currículum de las Facultades de Periodismo y Comunicación Social –mas no solo los de ellas- de tal manera, que produzcan comunicadores, periodistas y profesionales que estén a la altura de su misión. Necesitamos una formación interdisciplinaria que, impulsando comunidades académicas, les permita a sus miembros el abordaje de la complejidad de la realidad. Sí, que conozcamos los presupuestos básicos (epistemológicos, teóricos, metodológicos y técnicos) del pensamiento de: Max Weber, Gastón Bachelard, Norberto Bobbio, Jurgen Habermas, John K. Galbraith, Johan Galtung, Marshall McLuhan, Edgar Morin, John Rawls, Paulo Freire, Hannah Arendt, Martha Nussbaum, Michelle Le Doeuff, Florence Thomas, Mario Bunge, Amartya Sen, Mahatma Gandhi, Jeffrey Sachs, Yuval Noah Harari, Alma Guillermo-Prieto, Rafael Uribe Uribe, Alfonso López Pumarejo, Alberto Lleras Camargo, Jorge Eliécer Gaitán, Carlos Lleras Restrepo, Carlos Gaviria Díaz, Luis Carlos Galán, José Antonio Ocampo, Luis Jorge Garay, Francisco Leal Buitrago, Guillermo Hoyos, Jorge Orlando Melo, Julio Carrizosa, Eduardo Sarmiento, Orlando Fals Borda, Francisco de Roux, Humberto Sierra Porto, Hernando Gómez Buendía y algunos más.

Y también, que se tenga un conocimiento apropiado de periodistas pioneros y consagrados, tales como: Fidel Cano, Luis Cano, Gabriel Cano, Guillermo Cano, José Salgar, Fidel Cano Correa, Jorge Cardona, Eduardo Santos, Hernando y Enrique Santos Castillo, Enrique Santos Calderón, Roberto Pombo, Antonio Caballero, Daniel Samper Pizano, Daniel Coronell, María Jimena Duzán, Luis Noé Ochoa, Ana María Cano, Javier Darío Restrepo Ramírez, Piedad Bonett, Yolanda Ruíz, María Teresa Herrán, María Emma Mejía, Héctor Abad, Ramiro Bejarano, Armando Montenegro, Daniel Pacheco, Vladdo, Claudia Palacios, Antonio Albiñana, Carlos Angulo Galvis, Francisco Cajiao, Fernando Carrillo Flórez, Carlos Castillo Cardona, Juan Esteban Constain, Humberto de la Calle, Juan B. Fernández, Domingo López Escauriaza, Eduardo Ferrer, Francisco de Paula Pérez, Álvaro Lloreda Caicedo, Jesús Oviedo Pérez, Virgilio Barco Vargas, Eustorgio Colmenares Baptista, Eduardo Silva, Alirio Sánchez, León Colmenares, Javier Ramírez González, Alejandro Galvis Galvis… y lo apliquemos a la realidad del proceso de desarrollo de nuestro periodismo, con consciencia crítica.

Las facultades están invitadas entonces, a organizar escuelas de periodismo y comunicación que integren: pregrado, especializaciones, maestrías, doctorado, educación continua y centros de investigación, asesoría y consultoría. Les insinúo, comedidamente entonces, internacionalizar –con el empleo de los más altos niveles de la evolución científica, tecnológica e innovativa, aplicables a las comunicaciones vigentes- los procesos de formación, investigación y servicio, que constituyen el núcleo de una Escuela de periodismo contemporáneo. En la próxima columna me ocuparé de: Leer y escribir, periodismo de opinión. roasuarez@yahoo.com

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Referencia

1. Si tenemos en cuenta la gravedad de los acontecimientos que, para la democracia occidental, se produjeron el seis de enero del año en curso en Estados Unidos, ningún demócrata consciente ignorará el papel fundamental que los medios de comunicación en general, los periodistas de opinión en particular y específicamente las facultades de Comunicación Social y Periodismo tienen en la estructuración y consolidación de los regímenes democráticos y el proceso de formación de los ciudadanos…

2. Compleméntese con el libro del autor: (2020). La política: arte y ciencia. Aplicaciones a Colombia. Academia Colombiana de Jurisprudencia. Colección investigaciones. DGP Editores. Siglo del Hombre Editores. Bogotá, pp. 59-78.

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