Construir democracia

Periodismo para la democracia (II)

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La columna ha sido una invitación permanente a la elaboración precisa, a la profundización en temas relevantes como los vinculados al universo temático del libro, y a formarse como periodistas de opinión, con perspectiva humanística. ¡Cuánto tenemos que avanzar en estas materias!

En la columna anterior me referí a algunas dimensiones del periodismo humanista y a rasguñar aspectos del surgimiento de mi vocación como periodista de opinión. Hoy presentaré la experiencia personal y algunas anotaciones significantes en torno al origen del libro referido.   

La experiencia de la columna. Mantener una columna de opinión ha sido apasionante y enriquecedor. El ejercicio es definitivamente estimulante e invita a la reflexión para que, desde el interior de la práctica universitaria, se discierna con la rigurosidad que exige el periodismo sobre temas de interés público. Notemos que la tensión que produce escribir las columnas es una incitación a la creatividad. ¿Debo decir entonces que he disfrutado todas y cada una de estas páginas? ¿Que sigo experimentando una gran satisfacción cada vez que se publican? ¿Que cada día me cuesta más trabajo pergueñar líneas que sean significativas y merezcan la aceptación para su publicación?

El presente libro está integrado por cuartillas que se han ido desgranando una a una, impulsadas principalmente por el proceso de discernimiento desde el interior de nuestras aulas universitarias. Ha sido un esfuerzo por traducir –a un lenguaje accequible para amplios sectores de la población- las elaboraciones provenientes de la labor académica. Son apuntes universitarios abiertos al diálogo y la controversia, propios de quien ha tenido una vocación democrática irrevocable y una inmensa preocupación frente a las consecuencias de los regímenes de facto o las dictaduras de cualquier tipo.

Para el lector cuidadoso, los miembros de las comunidades de nuestras facultades de Periodismo y Comunicación Social y para las organizaciones gremiales, la columna ha sido una invitación permanente a la elaboración precisa; a la profundización en temas relevantes como los vinculados al universo temático; y a formarse como periodistas de opinión, con perspectiva humanística. ¡Cuánto por descubrir y aprender a construir y reconstruir! Más también, ha sido una oportunidad para el cultivo de nuestro lenguaje. ¡Qué bello idioma el nuestro!

Sobre el origen del texto. La presente publicación me ha permitido congregar parte sustantiva de mi evolución académica, pedagógica, investigativa y administrativa -vertida periodísticamente- en el intervalo comprendido entre abril de 1969 y noviembre de 2019. Ha sido una tarea ardua que ha facilitado acercarme a la comprensión de temas políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales a nivel nacional e internacional, por parte de un ciudadano que nació cuando Occidente iniciaba el drama de la Segunda Guerra Mundial y hoy se encuentra en medio de una sociedad permeada por la globalización, el replanteamiento de sus valores, la reformulación de los procesos de desarrollo centrados en la significación de lo humano, y el avance de los procesos de paz en Colombia, después de 70 años (1948-2018) de vivir diversas clases de violencias. Así que, la presente elaboración, contiene una selección de mi obra periodística. 

Complementariamente, habiendo tenido una magnífica experiencia con el periodismo de opinión, en el intervalo 1969-2006 en La Hora, El Tiempo, El Espectador y El Mundo, inicié, en julio de ese año, un nuevo camino con elespectador.com, que se ha extendido hasta el presente (2019).  Ha sido la apertura a un mundo distinto. La experiencia ha sido novedosa; nunca antes había recibido tal cúmulo de comentarios y posibilidades de intercambiar mi opinión con un público tan amplio. Muy satisfactorio ha sido leer las comunicaciones y anotaciones de alumnos, exalumnos y lectores, del país y del exterior, que me han manifestado sus reconocimientos y opiniones.

Debido al área de mi especialización en ciencia política y derecho público, y al interés que me despertaba el conocimiento de la vida y obra de grandes estadistas y pensadores, fui descubriendo paulatinamente la relación de los líderes, de diversos sistemas políticos, con la vocación de escribir. Para enunciar sólo algunos del siglo XX, encontramos a Charles de Gaulle, Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt, Vladimir I. Lenin, León Trotsky, Mao Tse Tung, Ernesto Guevara El Ché, Fidel Castro, Konrad Adenauer, Friedrich Ebert, Salvador Allende, Radomiro Tomic, Rafael Uribe Uribe, Alfonso López Pumarejo, Darío Echandía, Jorge Eliécer Gaitán, Eduardo Santos, Alberto Lleras Camargo, Carlos Lleras Restrepo, Laureano Gómez, Mariano Ospina, Alfonso López Michelsen y Luis Carlos Galán... Obsérvese que es muy diversa la significación y responsabilidades históricas de cada uno de estos líderes; pero todos ejercieron la pluma como una herramienta que acompañó su vocación política. 

Quisiera anotar que lo que hace años eran colaboraciones esporádicas, ahora se me presentan como exigencia permanente de una vocación y una disciplina, que me invitan a discernir, a comprometerme, a servir y a compartir mis aportes.  ¡Qué bello oficio! ¡Cuánta responsabilidad!

roasuarez@yahoo.com 

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