Por: Álvaro Camacho Guizado

Periodismo y memoria

EN DÍAS PASADOS MARÍA JIMENA Duzán escribió una columna en la que se vino lanza en ristre contra la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación y lo que ésta representa en la política del Gobierno nacional frente a las víctimas del conflicto armado colombiano.

Tiene mucha razón María Jimena cuando describe la manera olímpica como el presidente Uribe reparte unos cheques a unas cuantas víctimas y les pide perdón, aunque uno no sabe por qué pide perdón si él siempre se ha considerado inocente de la violencia y en su sentir las Farc son las mayores autoras de homicidios y masacres, de las que es encarnizado enemigo. No importa que se haya opuesto de manera vehemente a la aprobación de la ley de víctimas.

Y critica también a Eduardo Pizarro por hacer coro de esta acción presidencial y por ser instrumento de una Comisión que no ha respondido al clamor y las necesidades de las víctimas.

Creo que María Jimena tiene razón en varios de sus puntos. Sin embargo, comete un error enorme cuando, sin mayor constatación, como le correspondería a una periodista de su trayectoria, afirma que la CNRR es un artilugio para cooptar y neutralizar a sectores de la intelectualidad de izquierda. Se inscribe así María Jimena en la escuela de quienes ven en cualquier acción del Estado una práctica conspiratorial y parece que no hace la diferenciación entre una política gubernamental y una creación estatal en la que participan el Gobierno, el Estado y miembros de la llamada sociedad civil.

Y desliza otro error, también inaceptable en una politóloga, al calificar de burócratas a Patricia Buriticá, Ana Teresa Bernal y Gonzalo Sánchez. Las dos primeras son miembros de la CNRR y el último es el coordinador de la Comisión de Memoria Histórica. Es decir, ninguno de los tres es un empleado (en el pénsum de la ciencia política se estudia a Max Weber y por tanto es un error caer en esa inexactitud).

Pero además María Jimena juzga a la CMH como una agencia de la política gubernamental, como apéndice de lo que critica a la CNRR. Si se hubiera molestado en entrevistar a las mencionadas se enteraría de los debates que realizan en sus reuniones. Y al hablar con Gonzalo Sánchez, o cualquier otro miembro de la misma, se habría enterado de que desde su inicio la CMH y la CNRR establecieron un acuerdo explícito por el cual la primera goza de autonomía intelectual, y que este acuerdo ha sido respetado por la CNRR. Y una lectura atenta a los puntos expresados en su página electrónica, le mostraría que la CMH ha sido explícita al decir que su compromiso radical es con las víctimas. Otra cosa es que la política gubernamental sea diferente.

También estoy seguro de que en su condición de víctima, María Jimena sabe cómo es la cosa cuando se trata de producir memoria en medio del conflicto. La experiencia de los miembros de la CMH muestra cómo es muy difícil que las víctimas accedan a hablar con los investigadores: su repudio a todo lo que huela a Estado es proverbial. La CMH carga con ese karma y es muy complejo eliminarlo. Pero la CMH sigue en su trabajo, y cuando se haga pública la semana de la memoria, se podrá apreciar su trabajo. El que por el momento no haga ruido no significa inacción. Estoy seguro de que María Jimena asistirá a los eventos y sólo queda esperar una nueva columna.

 

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