Por: Yohir Akerman

Perjurio

Como lo conté en una columna pasada, el 27 de octubre de 2017 los abogados del prófugo exministro Andrés Felipe Arias interpusieron un recurso llamado “Escrito de Habeas Corpus” ante el secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, el fiscal general de ese país, Jefferson Sessions III, y el director de la prisión federal, Robert Wilson.

La estrategia de los abogados de Arias es impugnar la decisión del 29 de septiembre de 2017 del juez federal de la Florida John O’Sullivan, en la que se puso en prisión al exministro y se aprobó su extradición a Colombia. Es importante recordar que el habeas corpus es una figura legal que se aplica a personas privadas ilegalmente de su libertad. (Ver "El exministro vs. el prófugo").

Pues bien, el pasado 8 de diciembre los abogados del doctor Arias presentaron el primer escrito de esa difícil estrategia ante el nuevo juez del proceso y, como los últimos memorandos de estos abogados, el documento es una verdadera joya de la literatura.

Claro que del género ficción.

La primera línea del documento para describir a las partes dice: “El peticionario es Andrés Arias, exministro de Agricultura de la República de Colombia y rival político del actual presidente de Colombia”. (Ver Habeas Corpus).

Como dijo la revista Semana, en un análisis del 30 de septiembre, aunque al presidente Juan Manuel Santos lo han acusado de haber presionado a la justicia norteamericana para traer al exministro al país, esa versión carece de fundamento.

Primero porque es ridículo creer que la justicia americana se dejaría presionar del presidente de Colombia. Y segundo, porque el presidente es consciente de que, para la opinión, ver a Arias tras las rejas, mientras Timochenko está dando discursos en plaza pública, genera resistencias negativas al proceso que debe seguir la paz en Colombia. (Ver "Perdió su batalla").

El Gobierno se limitó a seguir la ley y darle trámite a una orden de la Corte Suprema, que fue la que pidió la extradición del exministro. Pero para el prófugo es mejor decir que todo esto es una persecución del presidente Santos.

Por eso lo mejor del documento está en la sección que se titula “hechos”.

Dice, por ejemplo, “Agro Ingreso Seguro fue un programa muy exitoso, contribuyendo a la recuperación de 2,5 millones de acres de tierras en control de las guerrillas, los narcotraficantes y otros. El Dr. Arias se convirtió en uno de los más populares miembros del gabinete. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, fue uno de los menos populares”. (Ver Página 5).

Esta es la historia que Arias quiere volver verdad repitiendo una y otra vez y es que en el 2009 Santos y Arias eran competencia en las elecciones a la Presidencia, Arias siendo el favorito. Lo único que le afectó su carrera a la Casa de Nariño fue una publicación de la revista Cambio que, por orden de Juan Manuel Santos, armó un escándalo inexistente informando que unas pocas familias adineradas habían subdividido sus tierras para recibir un subsidio más grande de AIS.

“El periódico El Tiempo, de propiedad de Santos, alimentó el escándalo, y el Dr. Arias perdió por poco la nominación de su partido”. (Ver Cambio y El Tiempo).

Como he dicho anteriormente, El Tiempo y la revista Cambio fueron vendidos por la familia Santos en el 2007 al grupo editorial Planeta, que fue un aliado de la administración del presidente Álvaro Uribe. Incluso en el 2009, al momento de publicar el escándalo de cómo el dinero que era para los campesinos terminó en manos de los grandes terratenientes gracias a AIS.

Pero no se queda ahí. Agrega el abogado de Arias en su versión de los “hechos” que los magistrados que lo juzgaron en Colombia hacían parte de una Corte Suprema corrupta. Le insinúa al juez que el presidente Santos pudo haber sobornado a los magistrados de la Corte para que declararan culpable a Arias. (Ver Audiencia del 28 de septiembre de 2017).

Una vez en el poder, según Arias “la administración de Santos se ha dedicado a perseguir a los periodistas, a los aliados políticos de Uribe e incluso a sus familiares para enjuiciarlos como parte de una campaña para consolidar el poder y reprimir sus enemigos”. Los supuestos objetivos que le incluyen al juez como ejemplo de la hipótesis anterior son el excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, Ernesto Yamhure, y el exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos”. (Ver Criminal prosecution).

Coloridos ejemplos.

Finalmente, le dicen los abogados de Arias que el pedido de extradición en contra del prófugo hace parte de lo negociado con la guerrilla en Cuba y que por eso menos de tres semanas después de que el pueblo colombiano votara para rechazar el acuerdo de paz con las Farc, el Tribunal de Extradición falló en contra de Arias sin ni siquiera una audiencia. (Ver Peace deal).

Eso es el real delirio de persecución.

El problema de todo esto es que el exministro al final de este documento adjuntó una verificación firmada con su puño y letra en la que asegura que todos estos “hechos” son ciertos y reales, bajo la pena del perjurio.

Pues el perjurio y la desviación del curso de la justicia son delitos serios en Estados Unidos que parece que el prófugo de la justicia colombiano está cometiendo con la cantidad de falacias, exageraciones y mentiras que le está diciendo a la Corte de la Florida, al secretario de Estado, Rex Tillerson, al fiscal general, Jefferson Sessions, y al director de la prisión federal, Robert Wilson. (Ver Verification).

Otro más para lista del fugitivo.  

@yohirakerman

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