Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Perlas uribistas

Difícil entender la actitud del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, unas veces silente y otras locuaz en exceso.

En efecto, no se le ha oído un solo reproche frente a las graves acusaciones del hacker Rafael Revert en la entrevista de la W, que comprometen a oficiales de inteligencia de la Policía y el Ejército, conjuntamente con Óscar Iván Zuluaga y su campaña, en la guerra sucia contra el proceso de paz y Juan Manuel Santos.

De ese reportaje no sólo quedó en claro que la campaña del Zorro sí contrató a los hackers para que hicieran guerra sucia, sino además que algunos uniformados hacen parte de esa estrategia tenebrosa orquestada desde el Centro Demoníaco. Y a pesar de que hay quienes descalifican el testimonio tan contundente de Revert recurriendo a la tinterillada de que quien le pagaba era el hacker Sepúlveda y no la campaña, o que era infiltrado de la Fiscalía sin serlo, lo cierto es que Óscar Iván es el único candidato al que se ha visto sentado con esos delincuentes. Si eso es ahora, preparémonos para lo que pueda ocurrir si es que gana la Presidencia el Zorro.

Mientras el ministro Pinzón guarda silencio frente a ese hecho tan grave, por otro lado protesta furioso por la excelente publicidad en la que Santos exhorta a varios padres para que indiquen si prestarían sus hijos para la guerra. Esta cuña es inteligente, pues por primera vez alguien se interesa por quienes están peleando contra las guerrillas. No son las familias pudientes las que ponen los soldados ni los muertos, sino las humildes y las campesinas; por eso este conflicto se ha prolongado, pues para muchos apenas les ha significado no poder desplazarse hasta sus haciendas. De manera que quien ideó ese comercial puso el dedo en la llaga de una sociedad que no quiere ver las cosas como son. Los militares no tienen motivo para ofenderse; deberían dedicarse a lo suyo en vez de intervenir en política, como lo están haciendo descaradamente, sin que el procurador Ordóñez, jefe del laureano-uribismo, se dé por enterado.

Los hijos de Uribe no prestaron servicio militar porque han estado dedicados desde su adolescencia al “emprendimiento”, como ellos llaman al oficio de hacer negocios bajo la sombra de un papá presidente. Los vástagos de Óscar Iván tampoco han sido soldados; ellos son nuevos modelos del emprendimiento: David, el primogénito, está enredado con los delitos del hacker Sepúlveda, mientras el otro hijo, Esteban, confesó en el programa Los Ángeles de Juan que a los 16 años falsificó una cédula y no le pasó nada, aunque penalmente ya tenía edad para responder ante la justicia, porque el “castigo” de su papito fue obligarlo a ponerle la cara al general Naranjo para que le explicara que eso no se hacía (ver vídeo a partir del minuto 13:40).

Ahora se comprende por qué el Zorro sostuvo que si María del Pilar Hurtado es deportada es necesario redoblarle sus garantías procesales, que nadie ha conculcado, en vez de exhortarla a decir la verdad que ella conoce de primera mano.

Tampoco se entiende el silencio del vicepresidente Angelino Garzón, señalado por José Obdulio como uno de los posibles miembros de una extraña comisión de análisis de los diálogos en La Habana, que supuestamente integraría Óscar Iván de llegar al poder. Insólito que el segundo de Santos se deje candidatizar para integrar un comité fantasma organizado por la oposición, que obviamente tendría por finalidad acabar con el proceso de paz. La cosa es clara: si sin haber ganado, José Obdulio decide quiénes serán los miembros de una comitiva encargada de sepultar el proceso de paz, a la cual ha vinculado al siempre oportunista de Angelino, ya sabemos quién mandaría si el próximo domingo los colombianos incurren en la insensatez de votar por la guerra.

Adenda. ¿Por qué ahora la Contraloría promueve la venta del edificio donde funcionó hasta que se trasladó a pagar el escandaloso canon por la nueva sede, si lo desocupó porque supuestamente se iba a venir abajo? O mintió la contratadora Morelli cuando lo desocupó o ahora que pretende venderlo.

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