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hace 1 mes
Por: Antonio Casale

Perú

Más allá de burlarnos constantemente de la música de Wendy Sulca, de Laura en América y del locutor que promociona la Inca Kola, Perú ha presentado, como nación, un notorio progreso y lo futbolístico no ha sido la excepción.

La victoria de los peruanos del pasado sábado sobre los nuestros, no es casualidad. Su fútbol era el hazmerreír del continente hace apenas un año, pero la realidad es que han hecho las cosas bien. Veamos:

Arreglaron su liga local. Crearon, de común acuerdo entre jugadores y clubes, el estatuto del jugador. Hoy en día, la misma federación castiga a los clubes atrasados en pagos. De esta manera los equipos se autoobligaron a armar nóminas acordes con sus reales entradas y a buscar nuevas formas de financiación. Hoy, es frecuente encontrar varios equipos que cuentan con nóminas de lujo, bien distantes a las que podemos armar acá. En Colombia, los directivos ven el gremio de jugadores con susto y no hallan la manera de deshacerse de ellos.

Su sede de selecciones, que ya existía, fue puesta a punto para todas las necesidades que los equipos requieran, llegaron los psicólogos a trabajar la parte mental, en todos los niveles de competición, y desde luego, hacen parte importante del engranaje de los equipos nacionales. Aquí, hoy en día, no contamos ni con sede ni con psicólogos. Para los nuestros, los psicólogos son para los locos, no para los que quieren prepararse para ganar.

Los peruanos entendieron que con entrenadores locales no pudieron. Tuvieron la humildad de mirar hacia adentro y comprender que sus jugadores, indisciplinados por esencia, no podían ser dirigidos por otro director técnico local. Por eso fueron por Sergio Markarián para su selección mayor, un hombre que ya había trabajado con éxito en Sporting Cristal, pero que además ya llevó a Paraguay a un mundial. Claro, Markarián no se deja manejar en ningún aspecto, los directivos se dieron ese lapo. El uruguayo tampoco es un entrenador muy costoso, tradicional excusa nacional a la hora de buscar uno así. Por acá, estamos reciclando las mismas ideas de hace veinte años, y ojo, no es momento de cambiar a Bolillo, ya nos fuimos así y ojalá la cosa traiga buenos resultados. Pero en Colombia, hablar de un entrenador extranjero, o recientemente preparado afuera, es una especie de insulto para la gente del fútbol.

Entonces, los peruanos vienen haciendo las cosas bien y, como tiene que ser cuando es así, los resultados empiezan a aparecer. Nosotros, mientras tanto, de tumbo en tumbo, delegamos toda la responsabilidad en los jugadores y resulta, señores, que el fútbol es mucho más que lo que pasa dentro de la cancha. Mejoramos, sí, con respecto al equipo que se fue a Argentina hace veinte días, pero lo grave es que Perú y Venezuela han mejorado más y más rápido. Hoy, si acaso, estamos por encima de Bolivia; el resto, de cara a las eliminatorias, será muy parejo.

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