Por: Iván Mejía Álvarez

Peruanizados

El campeonato colombiano está requiriendo con urgencia una reingeniería. El modelo parece agotado y es necesario apelar al sentido común de proponer y encontrar cambios drásticos para que el espectáculo vuelva y el público encuentre atractivo el modelo.

No se trata sólo de flojas taquillas, escaso interés y mal nivel. El campeonato se ha ido “peruanizando” de una manera brutal, aunque todos saben que esas son las reglas del juego y que los nuevos equipos no tienen la culpa de haber aprovechado el cupito que les brindaron en la primera división, manteniéndose y armando equipos competitivos, a despecho de los tradicionales que no encuentran la ruta para volver a la división de honor.

América, Quindío, Unión Magdalena, Pereira, Bucaramanga y Cartagena, exintegrantes de la primera división, han cedido sus cupos y ahora los Equidad, Alianza Petrolera, Patriotas e Itagüí, equipos sin motivación popular, ocupan sus lugares. Y el año entrante llegarán Fortaleza, Uniautónoma o Rionegro, como para acentuar la crisis. Es una copia del descentralizado peruano donde Chimbote, Huancayo, Juan Aurich, etc. llegaron y se quedaron, mientras los grandes, como Municipal, desaparecen por motivos económicos. Para allá vamos. Equipos de garaje con mil personas de promedio en sus estadios. No provoca ni verlos por televisión; esas tribunas solas no invitan al fútbol ni al televidente.

Miren ustedes las finales donde ya un equipo, Itagüí, perdió toda posibilidad y en lugar de ser competitivo se convirtió en un relleno que no lleva público y que estorba. Las descontroladas acciones de su energúmeno presidente, el mismo que llamó prostitutas a los jugadores, el mismo que saca ‘fierros’ en hoteles y estadios, el mismo que manda amenazas a periodistas, hicieron que ese equipo ya no cuente para nada. Y el Once Caldas podría quedar liquidado en la próxima fecha. Por eso, este sistemita está mandado a recoger y es muchísimo mejor el “mata-mata” que se usa en México. Pero, los directivos siguen creyendo que mientras más partidos se juegue es mejor.

No existe el sistema de campeonato perfecto, pero las experiencias de otros países tienen que servir para meditar. En Europa siguen con su torneo a dos vueltas. En Argentina están pensando en retomar el campeonato largo y evitar los dos torneos. En Colombia pareciera definitivo que no se puede hacer nada diferente, no hay directivos que propongan cambios, todo sigue igual para que todo salga igual de malo.

Es urgente una reingeniería y los dirigentes tienen la disculpa perfecta: el Mundial, que obliga a un ajuste de calendario.

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