Por: Columnista invitado

A pesar de... la Isla de la Revolución avanza

Esta semana, América Latina asistió expectante desde Oslo a “la salida del tren de la paz de la estación” y al anuncio de reformas migratorias en Cuba, lo que nos reafirma la idea de un continente en movimiento.

Raúl Castro, quien asumió el gobierno en 2006, después del retiro de Fidel Castro, había afirmado durante el 6º Congreso del Partido Comunista que “o rectificamos o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio o nos hundimos”, un paso hacia una reflexión profunda acerca del socialismo posible en Cuba.

Único país del continente en donde no hay el fenómeno de las favelas, que registra la menor tasa de analfabetismo y mortalidad infantil y que se ha convertido en la potencia mundial en medicina. Se mueren más niños hasta los tres años de edad en el distrito de Columbia, en donde está ubicado Washington, que en La Habana.

Desde el fin de la Guerra Fría en 1989, Cuba ha tenido un largo “período especial”: en medio de desastres naturales, dificultades para autoabastecerse, limitantes económicas para desarrollarse, ha resistido ante el anacrónico recrudecimiento del embargo económico y político por parte de Estados Unidos. Con todo, desde esa isla, que se ubica a 90 millas de la Florida, se ha liderado y se ha esparcido la globalización de la resistencia.

El anuncio de una reforma migratoria, a partir del 14 de enero de 2013, incrementa la posibilidad de salida y regreso de los cubanos a la isla sin el permiso del Gobierno y prolonga la permanencia de los mismos en el exterior, por 24 meses, sin considerarlos desertores; sin embargo, mantendrá medidas para “preservar el costoso capital humano de la Revolución”.

La importancia de esa decisión incide directamente en uno de los instrumentos de presión más valiosos en el conflicto cubano-americano que ha sido fuertemente utilizado para desestabilizar a la isla: la emigración ilegal de cubanos. Mientras autoridades estadounidenses castigan a cualquier ciudadano latinoamericano que pise el suelo americano ilegalmente, cualquier cubano que llegue de manera ilegal allí es premiado con la residencia expedita, según la ley de “pies secos”. Además de eso, Estados Unidos ha creado mecanismos para promover la deserción de cubanos destacados en el área de la salud y en el área del deporte. En 2011, 39.264 cubanos emigraron; el motivo fue económico.

La reforma a la ley migratoria puede ser el inicio de una “Cuba libre”, sin abdicar a los principios más caros de su revolución, entre ellos el aprecio por la dignidad latinoamericana, y lejos de los dictámenes del Departamento de Estado.

 

* Beatriz Miranda

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