Por: Luis Carvajal Basto

Petro puede ser alcalde

Ello no garantiza que la ciudad será mejor administrada, es "solamente" lo que dicen las encuestas, menos una, y la tendencia, faltando muy poco para la elección.

El polismo puede repetir alcaldía a pesar de la debacle de Bogotá y de ese partido, que empieza a corregir la plana con la nueva alcaldesa.

La mayoría de encuestas le dan a Gustavo Petro una ventaja que duplica el margen de error en la campaña por la Alcaldía de Bogotá. Quiere decir, ni más ni menos, que si nada cambia tanto , será elegido, luego de una campaña centrada en la imagen y no en los programas, cuya otra característica importante es la pérdida de protagonismo de los partidos.

Una encuesta de Datexco publicada ayer, disidente de todas las demás y que fue realizada entre el 23 y el 27, antes de la adhesión de Mockus a Parodi, no deja de ser significativa y mereció primera página en El Tiempo. Vale recordar que, en pleno furor de la ola verde, la misma firma pronosticó el triunfo de Mockus en las Presidenciales publicando una encuesta realizada solo en las capitales, a la cual se le quiso dar dimensión nacional. Después, el triunfo de Santos se encargó de desvirtuar la encuesta y el despliegue que tuvo.

El mensaje de las encuestas es que Petro ha sido quien, hasta ahora, ha jugado mejor sus cartas o se ha equivocado menos que sus competidores. Está sintonizado con una corriente de opinión que lo identifica como su candidato: el Polo y un sector del Liberalismo. Tiene los votos que antes eligieron a Garzón y a Samuel Moreno.

El asunto es sencillo y no es cuestión de gustos: históricamente, Bogotá se ha dividido en dos corrientes de opinión. Petro tiene una, para él solo, mientras sus competidores dividirán votos, en el mejor de los casos, por dos, pudiendo ser tres o más y, en esas condiciones, es difícil que pierda.

Pero para llegar hasta aquí se ha necesitado de una sumatoria de equivocaciones por parte de sus competidores, siendo el más significativo Peñalosa, quien no se ha podido deshacer del negativo en su imagen, la cual se deteriora a medida que se acerca la fecha de elección y apostó todo al respaldo del ex Presidente Uribe sin considerar que si existe un lugar en donde su popularidad no puede ser endosada es precisamente Bogotá, tal y como se observó hace cuatro años. La fotografía de Uribe, cargándole megáfono a Peñalosa, le hizo subir cuatro puntos apenas y puede ser el mejor símbolo de su respaldo, pero también de la sobreestimación de un concepto, tan importante como equivocado, en una campaña.

El apoyo de Mockus a Gina Parodi es una demostración de desprendimiento y realismo político; la cuota inicial para la reconstrucción de la ola verde no Uribista, etc., pero le quita tantos votos a Peñalosa como a Petro, sin alcanzarle para superar a este, hasta ahora.

El respaldo de Mockus, sin embargo, le ha servido a Parodi para situarse delante de sus competidores generacionales, Galán y Luna, a quienes les quedan las opciones de unirse a ella, consolidar la candidatura de Galán o hacer una declaración , tan digna como inútil, en el sentido de ir hasta el final, reconociendo su derrota por anticipado. A estas alturas, como dice el ex Alcalde Jaime Castro “se acabó el recreo”. Es la hora de las definiciones.

Por supuesto que faltan menos de treinta días, los cuales, dependiendo de las estrategias y de cómo les vaya, serán largos o cortos. Desarrollando una conducta, según la cual cuando la ciencia no alcanza recuperamos la fe, pedimos un milagro o buscamos a un mago, se puede esperar el uso de recursos de toda índole, limpios y sucios, esperando consolidar o reversar la tendencia que se observa.

Argumentos como el costo de las losas de Transmilenio, el Chavismo de Petro , su pasado, su papel en las dos elecciones anteriores y su participación en esos gobiernos, los rumores de sus relaciones con los Nule y la “traición” de Gina a Uribe, así como su inexperiencia, harán parte de lo que queda de campaña. También, pero lamentablemente menos, las propuestas estructuradas para recuperar a la ciudad.

Será una prueba de fuego para los expertos en mercadeo electoral, que tenemos pocos, incluido el ex alcalde Giuliani; en rumorológia, como el señor Rendón, y toda clase de “pitonisas” con fórmulas mágicas. Pero difícilmente, podrán cambiar sus argumentos a las dos tendencias de opinión que se han constatado en Bogotá desde los estudios de Vincent Goueset, hace ya décadas. Hasta hoy, una de ellas respalda a Gustavo Petro y la otra está dividida ¿Quién puede ganar? No es difícil decirlo, aunque 30 días en política sean una eternidad.

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