Por: Juan Pablo Ruiz Soto

¿Petróleo o biodiversidad?

Los días 1º y 2 de octubre se realizó el foro nacional “Conservación y desarrollo: una inversión para el bienestar”, convocado por Ecopetrol, el Fondo de Adaptación y el Instituto Alexander von Humboldt.

La primera reacción de muchos ambientalistas al saber de la convocatoria fue: ¿cómo así, entonces ahora el instituto de la biodiversidad se vendió al petróleo?

La cuestión es compleja pues la biodiversidad se debe conservar y al mismo tiempo estamos usando y necesitamos el petróleo. Las actividades petroleras significan un riesgo y en ciertos casos han afectado la biodiversidad; de otra parte, la conservación de la biodiversidad exige en muchos casos no realizar exploración petrolera e incluso en algunos casos no usar recursos petroleros ya identificados. La pregunta es: ¿qué es prioritario en cada caso?

El foro fue planteado como un espacio de discusión y reflexión para construir conjuntamente sobre las múltiples visiones alrededor de la gestión integral de la biodiversidad, el desarrollo sectorial y el bienestar social. Mineros, petroleros y ambientalistas presentaron sus argumentos. La legislación y la ley dan espacio para múltiples interpretaciones y la sociedad civil, a través de su movilización, acción o silencio, permite o apoya una u otra interpretación.

Los mapas de zonificación, planeación ambiental para la conservación de la biodiversidad en las áreas operativas de Ecopetrol que se están elaborando entre el Instituto Humboldt y Ecopetrol para las diversas regiones del país, señalan desde zonas de exclusión hasta zonas de intervención sin restricciones, pasando por nueve categorías intermedias con diversos tipos de restricción. Si bien asumimos que estos mapas se basan en criterios científicos y técnicos, es importante que se socialicen en las regiones y que las comunidades tengan conocimiento de los mismos y participen activamente en esta zonificación. Intereses de sectores muy diversos están en juego, y unos y otros son importantes.

El foro generó muchas inquietudes y pocos acuerdos. En las conclusiones, los panelistas mencionaron la necesidad de utilizar el principio de precaución al permitir o no actividades de exploración de hidrocarburos y minería. Hubo reiteradas manifestaciones sobre la importancia de evitar la minería en los páramos y zonas de recargue hídrico. Se evidenció que es muy precario el catastro minero y que en el caso petrolero hay avances importantes. Se reiteró la necesidad de reglas claras y políticas de largo plazo.

Respecto a las reglas claras, surgen interrogantes como el relacionado con la delimitación de los páramos. La delimitación de 2011, que detalla el análisis, amplía el área de páramo en un 30% con relación a la cartografía de 2007. Una vez pasemos de 1:100.000, que es lo que hoy tenemos, a la de 1:25.000, que es la propuesta en el Plan Nacional de Desarrollo, es probable que el área cambie. ¿Qué hacer mientras tanto? A mi modo de ver, al igual que en el caso amazónico y la reserva forestal, debemos usar el principio de precaución y no otorgar títulos mineros ni licencias ambientales en estas zonas hasta que se tengan las cosas claras.

 

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