Por: Luis E. Giusti L.

Petróleo: ¿precios en contravía?

Estamos en presencia de un mercado petrolero que desafía la economía global. El precio no sólo responde a la producción y el consumo, sino también a los inventarios que empiezan a caer.

El mercado petrolero está atrapado entre factores macroeconómicos que lo presionan hacia la baja y factores microeconómicos en el propio sector petrolero que lo presionan hacia el alza.


La situación económica global se ha oscurecido de nuevo. La crisis de la deuda soberana en la Eurozona no muestra indicios de aliviarse, mientras que la economía estadounidense no da señales de una recuperación robusta y sostenida.


El impacto en la demanda petrolera ha sido dramático, con el consumo en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) cayendo en más de 1,5% en el segundo y el tercer trimestre, en comparación con 2010, y apenas un aumento de 3,3% en el resto del mundo en comparación con 6% en 2010.


Con la desaceleración económica extendiéndose de la OECD a las naciones del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y a varias naciones latinoamericanas, sería de esperar que los precios del petróleo estuvieran cayendo. Pero mientras la demanda petrolera global anualizada es de 0,5% en comparación con 3% en el segundo semestre de 2010, el crudo marcador Brent se cotiza entre 110 y 115 dólares por barril.


El mercado petrolero se ha apretado durante el verano y los precios han permanecido altos, no obstante la liberación por la IEA (Agencia Internacional de Energía), durante julio y agosto, de 37 millones de barriles de la reserva estratégica, y el aumento unilateral de 900 mil barriles diarios por parte de Arabia Saudita. En otras palabras, estamos en presencia de un mercado petrolero que parece estar desafiando a la economía global. La explicación está en que el suministro se está quedando corto.


Como se recordará, el aumento solicitado por Arabia Saudita en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en junio pasado fue rechazado por la mayoría, lo cual hizo que se anticipara un déficit grande durante la segunda mitad del año.


Es así como, a pesar de lo que significan las mencionadas acciones, el grueso del crudo saudita adicional no se exportó porque fue utilizado para cubrir la alta demanda doméstica de electricidad, mientras que el crudo liviano adicional de la reserva estratégica quedó atrapado en Estados Unidos, en lugar de ir a Europa, donde más se necesitaba.


También hay que tener presente que el precio responde no solamente a la producción y el consumo, sino también a los inventarios, los cuales a comienzos de octubre se ubicarán, para esta época del año, en sus niveles más bajos desde 1990.


Esto seguirá poniendo presión alcista no obstante la situación económica global. Asumiendo que la economía global continuará “cojeando” pero sin recaer en recesión, nuestro “caso base” pronostica que la demanda petrolera continuará débil pero positiva durante los meses venideros, alcanzando 1% en 2012, con el crudo Brent manteniéndose por encima de 100 dólares el barril.


Los casos alto y bajo están conectados a la evolución económica global y su eventual impacto estructural sobre la demanda petrolera.


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