Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Petrópolis, cerros y humedales

Ahora que las encuestas indican que la conciencia ambiental de la ciudadanía está creciendo y, por lo tanto, el tema ambiental puede ser determinante en las próximas elecciones, quisiéramos escuchar planteamientos y compromisos claros para la gestión ambiental propuesta por los candidatos a alcalde.

Para el caso de Bogotá —en el ocaso de la administración Petro, que tuvo planteamientos ambientales importantes pero ya es un hecho que su Petrópolis o ciudad soñada no fue—, nos preguntamos sobre el espacio que ocupan las propuestas, gestiones y omisiones ambientales de Petro en el programa de gobierno de los candidatos a alcalde. En todo el país, los alcaldes entrantes recibirán un dinámico proceso en marcha y, para ser un buen gobernante, no es posible rehacerlo todo. Hay que retomar lo bueno de quienes los precedieron, hacer lo que no hicieron y desde luego proponer y ejecutar cosas nuevas.

Para el caso de Bogotá, hay una propuesta que no fue ejecutada pero que debe ser debatida pues entrega herramientas que, bien utilizadas, pueden dar importantes frutos. Me refiero al frustrado POT o Plan de Ordenamiento Territorial (Decreto 364 de agosto del 2013) que no fue aprobado por motivos que no entro a comentar en este artículo y que hoy, de frente a las elecciones, debe ser utilizado como documento de referencia por los candidatos, pues contiene novedosos planteamientos que se quedaron como propuestas ambientales no ejecutadas.

El documento presenta una política para el uso y expansión del suelo urbano, relacionando temas ambientales con aspectos de competitividad, política de hábitat, movilidad, densificación con edificaciones de altura en el centro y otras áreas de la capital, servicios públicos, recuperación y manejo del espacio público e información para la planeación participativa y el ordenamiento.

La estrategia de ordenamiento para el Distrito Capital retoma el principio de Estructura Ecológica Principal que incluye las áreas protegidas (cerros y humedales) y la conectividad entre las mismas, en el espacio urbano y en su relación con la región. Un tema que es centro del debate y requiere toma de posición por parte de los candidatos es el de las áreas protegidas, hoy amenazadas por múltiples trámites de licencias de construcción para convertirlas en áreas construidas. El debate principal gira en torno al humedal de La Conejera y a las propuestas de urbanización de Cerro Verde y Monte Rosales en los cerros orientales. Como estos, hay muchos más casos que atentan contra la protección y restauración ambiental de las áreas protegidas.

La administración Petro ha apoyado iniciativas ciudadanas lideradas por Amigos de la Montaña y la Fundación Cerros de Bogotá que están defendiendo el espacio público, la recreación, la educación ambiental y los bosques de los cerros para que bogotanos y visitantes podamos disfrutar del capital verde más importante de la ciudad: sus cerros orientales. Los humedales no recibieron ese mismo apoyo. Sabemos que el debate jurídico por la apropiación de lo público es álgido y continuará en la próxima administración. Exigimos conocer el compromiso de los candidatos respecto a la Estructura Ecológica Principal de la ciudad, sus cerros y humedales.

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