Por: Iván Mejía Álvarez

Pimentel

Con Eduardo Pimentel se puede discrepar de muchísimas cosas. Y se le dicen, en la cara, en el micrófono, en el papel, donde sea.

El Negro toma nota, y cuando se encuentra con usted le responde, en buenos términos, amistosos, propios de quien sabe que se puede equivocar, y en efecto lo hace frecuentemente, pero que los conceptos ajenos son válidos, tienen derecho a expresarse.

Pimentel no es, como otros delincuentes de cuello y pelo blanco, amigo del insulto o de la amenaza velada o directa. Eduardo debate, sabe que de la polémica quedan aristas, puntos de vista, que enriquecen el contenido y forman de cara al futuro.

El presidente del Boyacá Chicó, por ejemplo, acepta que está en el fútbol “para hacer plata”. Lo dice abiertamente y no lo niega cuando se le pregunta. Esto es un negocio, dirá, y hay que tratar de hacerlo lo mejor posible. De su cabeza nació la idea de crear el Chicó, de sus manos y bolsillos, con otros socios, vino la primera proyección hacia la primera categoría, y luego el peregrinar en la A, meter siempre el equipo en las finales y ahora salir campeón del fútbol profesional colombiano.

En la base

Pimentel trabaja abajo, viaja al Chocó en búsqueda de nuevos talentos, los va impulsando, está metido en el cuento permanentemente, con graves errores de talante y manejo ante la opinión, pero con sinceridad y creyendo que pone lo mejor, según él, en lo que hace.

Esta estrella del Boyacá Chicó lo tiene a él como auténtico padrino, por dedicado y consagrado, visionario y porque optimiza los recursos. Plaza pequeña, poco público, pocos ingresos, sale campeón.

¡Qué lección para los directivos de Millonarios e Independiente Santa Fe! Plaza grande, gran público, recursos mayúsculos, ruina y desolación, cero títulos, muchos “cuentos” sobre cómo se manejan los recursos, mucho avivato  queriendo hacer lo mismo que Eduardo Pimentel, llenarse de dinero con el fútbol, pero poniendo carita de “yo no fui”.

Esa es la gran diferencia, El Negro dice estar por el negocio, lo acepta y lo maneja bien. Otros están por el mismo negocio pero juran que todo lo hacen por amor a la institución. Farsantes y mentirosos.

 

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