"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 6 horas
Por: Iván Mejía Álvarez

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En el inicio las figuras parecen regresar del pasado. Son laminitas amarillentas que ya una vez hicieron parte del álbum pero que todavía tienen chispa para hacerse importantes en el nuevo abecé del fútbol colombiano.

Gerardo Bedoya, eterno e incombustible, criticado y vituperado pero siempre ahí, al filo del reglamento pero poniendo una voluntad y un respeto por la camiseta que defiende, sea cual fuere, corriendo y marcando un golazo sensacional. La prendió desde cuarenta metros y la acomodó a un ángulo para que el ascendido Cúcuta volviera a sentir lo que es ganar en la primera división luego de varios años de penoso trasegar por el desierto de la B. A sus 37, ¿o serán 38?, Bedoya corre como un joven y se entrega más allá de que sea un abonado permanente a la amarilla y un invitado especial a la roja.

También volvió Robin Ramírez, el paraguayo que fue goleador en el Tolima hace ya unos años dejando una estela de saber estar donde tiene que permanecer el goleador. No le fue bien en México, tampoco pudo con el Cali, pero cuando retornó a su primer amor colombiano en el vinotinto y oro tolimense, recordó que era goleador de clase y marcó tres tantos en una reaparición soñada. Y el equipo de don Gabriel sigue ahí, metido en la pelota, jugando y tocando pero esta vez con la seguridad que tiene un goleador, algo de lo que careció en las últimas tres temporadas cuando tenía mucha creación y juego interior y poca definición.

Se le vio otra cara a la Equidad de la mano de Santiago Escobar, pese a que permaneció gran parte del partido con un hombre menos en la cancha y eso que jugaba contra el vigente campeón Santa Fe. Más ordenados, poniendo la pelota al piso, con desenfado para atacar y no meterse atrás, siguiendo un lineamiento menos cobarde del que siempre tuvo con Néstor Otero. Para ser importante lo primero que se debe hacer es creérselo y parece que Santiago les vende esa idea, por lo menos eso reflejó en el debut. En cambio, Santa Fe tuvo poca categoría para hacer respetar su título y tiene razón Costas cuando afirma que no le gustó el juego de su equipo. Por lo menos no se engaña.

El Medellín será protagonista y la dupla Caicedo-Echalar empieza a reeditar lo que ya mostró en el Huila. Y por fin se le vieron “cositas” importantes al venezolano Guerra en el Nacional. Ya era hora de que mostrara argumentos para su contratación.

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