Por: Iván Mejía Álvarez

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No todas las carnes que venden en los expendios son lomito fino. Por supuesto, también salen la carne dura que necesita “pitadora” pero que tiene muy buen sabor, el hueso carnudo y el huesito poroso.

El torneo colombiano, como todos los campeonatos del mundo, tiene sus lomitos y sus huesitos porosos. Algunos juegos resultan agradables, atractivos, y otros unos verdaderos bodrios.

El fin de semana ofreció un auténtico partidazo entre Medellín y Cali y una buena actuación del Júnior ante Santa Fe, con dos magníficas entradas en el Atanasio y el Metropolitano.

Está bien, son dos equipos que se han acogido a la tarifa diferencial, el mercadeo, en el mejor sentido de la palabra, pero están cumpliendo su objetivo de retomar al aficionado disperso y volver a llevarlo al estadio. No hay disculpa, los precios resultan tan atractivos que no ir a ver al Poderoso y al Tiburón es un pecado y por eso hay tribunas llenas de colorido, fiesta y obligación a los jugadores para que brinden un buen espectáculo. No hay nada que conspire más contra el nivel que una tribuna vacía.

Se lucieron Cali y Medellín por el ritmo, la intensidad, las propuestas de los dos elencos. Medellín fue dueño de la pelota, pero sin claridad para vulnerar la defensa verde. Mucho juego interior y poca ampliación del campo. A pesar de todo, y fue lo mejor del rojo, una firme determinación de no dar el juego por perdido a pesar del 2-0 que podía sonar lapidario y buscó tanto que encontró el empate.

El Cali sufre mucho en casa y venía de hacer un solo punto de los últimos seis en Palmaseca, pero es evidente que está diseñado para montar rápidas transiciones. Además, tener a Santos Borré es una garantía porque ese chico anda en un nivel incomparable. Con la pelota lo hace muy bien, como se vio en su gol, pero además genera desmarques de ruptura y apoyo que abren boquetes en la defensa adversaria.

También resultó agradable el triunfo del Júnior sobre Santa Fe, con buenos goles. El tanto de Vargas, del elenco bogotano, fue primoroso y las maniobras de Júnior para el segundo y tercero muy buenas. Alexis Mendoza cobra por ventanilla el dejar a su titular en Barranquilla para el juego ante Pasto. Ganó tres, pero dado el nivel de nómina pudo ganar seis.

De los huesitos porosos mejor no hablar. Hoy asamos lomito a la plancha, blandito y jugoso.

 

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