Por: Iván Mejía Álvarez

Pinceladas

El Cali-Medellín del sábado anterior ha sido el mejor partido de lo que se ha visto en las primeras cuatro jornadas del campeonato. Intenso, dinámico, con muchas jugadas de alto vuelo, con contenidos tácticos claramente definibles, con dos equipos que interpretaron bien su libreto y con definición sorpresiva en los últimos minutos, porque el Medellín había hecho méritos para salir indemne del compromiso en Palmaseca.

Pinta bien el Cali de Pelusso en las primeras jornadas, porque ha logrado equilibrar las cargas entre ataque y defensa. Es punzante cuando encuentra el talento generoso de Benedetti con Mosquera y Didier Delgado por los costados, llevándole la pelota a Sand en el frente del ataque. El veterano argentino tiene el arco dibujado en su frente y la mete cuando le dan la oportunidad. Lo bueno de este Cali es que ha logrado equilibrar el trabajo del mediocampo y defensa, y Cabrera resulta un buen complemento. La bisagra posicional de Mosquera y Delgado cuando bajan a rearmar la figura de los cuatro volantes es clave en la parte defensiva.

Medellín viene jugando bien, es interesante su propuesta porque es de los equipos que mejor trato le está dando al balón. Su salida desde atrás con la pelota, la posesión con figuras de complemento como el hombre libre en las triangulaciones y la búsqueda del espacio vacío lo hacen un equipo con una idea táctica que llega a la óptica. Y tiene a Cano, un eximio goleador, siempre presente, siempre activo y fecundo ante la red. En cambio, la propuesta de Nacional en este segundo torneo no convence, no llega, porque es insabora y carece de pegada, de definición. Sus jugadores de media cancha hacia adelante son livianitos, generan fútbol rápido pero sin mucho control y aunque la distribución de los espacios está bien repartida y tácticamente no se le observan fisuras, el relleno humano para ejecutar la idea de Almirón parece intrascendente. Prescindir de Dayro es una grave equivocación y más aún creer que Duarte o Torres tienen el voltaje del tolimense para marcar.

Los números de La Equidad en el arranque del torneo son muy buenos y su solidez defensiva, 1.127 minutos hasta ahora sin gol en contra en Techo, indican que los aseguradores llegan a la idea de Suárez: primero el arco en cero y luego a ver cómo sale el golcito. Doce de doce, pero con una nómina que difícilmente aguante el ritmo y sin fondo de armario, La Equidad quiere sumar para estar tranquilo al final del torneo. Esto no es como comienza, sino como termina.

 

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