Por: Antonio Casale

Pinta bien la cosa

Después de la obtención, más que merecida, de la séptima estrella por parte de Santa Fe, varios equipos colombianos han despertado del letargo.

Al menos así parece después de ver la manera como se han armado para el campeonato que comienza esta semana.

El solo hecho de que figuras como Álvaro Fernández, mundialista con Uruguay en Sudáfrica, Teófilo Gutiérrez, Wason Rentería o Fernando Uribe lleguen al fútbol colombiano, aún en edad productiva, es fortificante. Esperamos que sus experiencias en el fútbol del exterior no sólo les sirva a ellos para mejorar su nivel, sino a sus compañeros para enriquecer la competitividad de nuestro balompié.

Junto a ellos podremos disfrutar de otras jóvenes promesas que ya empiezan a validar credenciales, como es el caso de los ‘pelaos’ campeones con Santa Fe. Apellidos como Quiñones, Meza o Roa en los cardenales; Rendón en el Pasto; Leudo en Equidad, y otros tantos, encienden una luz de esperanza para el futuro del otrora lleno de estrellas fútbol nacional.

Así mismo, la baraja de entrenadores en los últimos años se ha refrescado. No sólo por Wilson Gutiérrez; también Flabio Torres, Leonel Álvarez, Hernán Torres o el mismo Juan Carlos Osorio son nuevos técnicos en el concierto nacional, preparados, honestos, trabajadores y capaces de obtener grandes logros con poco, maximizando el recurso y formando talentos.

Así las cosas, hombres con experiencia en la dirección técnica como Bolillo, Comesaña, Quintabani o Cheché, tienen que esforzarse al máximo para revalidar sus credenciales. Todo esto hace que el nivel suba.

Algunos lunares sí hay, como la situación económica de Once Caldas o el hecho de que equipos como el DIM y el Cúcuta, que cuentan con grandes pasivos, prefieran invertir en contrataciones antes de ponerse al día con sus antiguos acreedores; también el deplorable estado de la gramilla en Neiva y otros estadios del país y, claro, las tareas pendientes más importantes: erradicar la violencia por completo de los estadios y alrededores y lograr que cada vez más gente tenga acceso al fútbol por televisión. Problemas que hoy parecen pocos para un fútbol que hace dos años estaba a punto de desaparecer, pero a los que hay que poner punto final.

Ojalá las emociones del torneo que comienza este fin de semana sean muchas. Que los equipos grandes que están en deuda vuelvan a ser grandes, y que los chicos venidos a más se puedan mantener en lugares competitivos.

Por ahora, la Liga del segundo semestre pinta bien, mucho mejor que en los últimos años.

 

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