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hace 48 mins
Por: Columnista invitado

Piqueteadero Misía

Un piqueteadero lo relacionamos con un lugar rústico con comida típica y sencilla que se disfruta en compañía de muchas personas.

Un piquete consiste en una vianda envuelta o servida o transportada en hoja de plátano y con alguna frecuencia dentro de un canasto. Una buena parte de sus ingredientes son fritanga de carnes, embutidos y tubérculos en pedazos grandes y mezclados en un solo paquete. Si es servido en el campo, no es ni más ni menos que nuestra versión del estirado picnic.

Aunque requiere buen tiempo en su preparación, queda listo para ser servido en cualquier momento, por lo cual se convierte en la comida rápida de los colombianos y, para orgullo patrio, existe desde hace varios siglos, a lo largo de los cuales se ha mantenido casi intacto en su preparación y contenido.

Este piqueteadero Misía es un buen lugar para llevarse a la boca una butifarra costeña, un aborrajado valluno, una morcilla o un chorizo, el chicharrón de cerdo, el pollo guisado con tomate. Frituras como la empanada de papa guisada, las carimañolas, la papa rellena de longaniza, la arepa de huevo con salpicón de pescado.

Hay unos arroces como el apastelado, el arroz de camarón y plátano maduro, y el atollao de pollo y longaniza, que, aunque buenos, les convendría un poco más de contundencia en su sabor.

Aplausos para su majestad la longaniza de gallina ahumada, reina indestronable de este piqueteadero, y también para el extraordinario ají de pasta de ajonjolí, y para los vinagres de yuca y de maíz.

Para equilibrar estos sabores, los acompañamientos como la yuca sancochada, la papa criolla salada y el bollo limpio.

Un surtido de jugos de fruta como badea, guayaba agria, gulupa, arazá, patilla, níspero, zapote costeño, borojó y de chontaduro. Chichas frescas de maíz, de arroz con piña y de corozo. El salpicón, los raspaos “envenenaos” —con alcohol—, de mojito, de tamarindo y vodka, de lulo y ginebra, y los “no envenenaos”, como el cholao caleño con frutas y el de Kola Román.

En conclusión, es un piqueteadero gourmet representativo de la gastronomía típica de las dos costas, del Valle del Cauca y de la región Andina, al que le damos calurosa bienvenida en Bogotá, por su buena calidad, amplia variedad, bajo contenido de grasa y alto aprecio por nuestra cultura gastronómica.

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