Por: Gonzalo Silva Rivas
Notas al vuelo

Pisar el acelerador

La descentralización en Colombia ha sido un proceso difícil, con un camino largo por recorrer, pero en algo se ha avanzado durante la última década. Uno de los logros más recientes fue la creación de las Regiones Administrativas de Planeación (RAP), ahora fortalecidas con la Ley de Regiones que sancionó el presidente Duque, piezas clave para estimular la integración departamental y facilitar alianzas que permitan promover de manera conjunta megaproyectos de infraestructura estratégica, fomentar desarrollo y aumentar competitividad.

Este modelo asociativo les ofrece a las entidades territoriales la oportunidad de aunar esfuerzos, trabajar en objetivos comunes, aprovechar las ventajas potenciales de sus territorios y sacarles frutos al entendimiento y a las acciones coordinadas. El esquema busca superar los obstáculos políticos y administrativos que asumen individualmente y dar paso a una alianza regional, sin desmedro de su autonomía ni de su identidad.

Las cuatro RAP hasta ahora constituidas —con expectativas de otras más, como las de la Amazonia, Orinoquia, Antioquia y Córdoba— están conformadas por departamentos unidos por las mismas raíces o por realidades, intereses o aspiraciones semejantes. La Región Central, la del Pacífico, la Caribe y la del Eje Cafetero pueden oxigenar, si se lo proponen, la descentralización y darles vida a dinámicas regionales que contribuyan al progreso de sus territorios asociados, avanzando en infraestructura y en superación de la pobreza.

Uno de los sectores que mejor puede aprovecharse dentro de este proceso de regionalización es el turístico, con el desarrollo de propuestas y proyectos de interés general y con mejoras a gran escala de la conectividad. Y entre las regiones donde abundan las expectativas para convertir el turismo en la punta de lanza de su despegue económico se encuentra el Eje Cafetero, que no solo simboliza el principal producto de exportación, sino que dispone de bello y exclusivo paisaje, sumado a una atrayente oferta experiencial y gastronómica, y que hoy en día forcejea por ser el primer destino turístico de Colombia.

La unión de los tres departamentos cafeteros podría apostarle a la implementación de acciones que permitan programar y potenciar atractivos, empaquetar productos de calidad y promover la singular oferta regional. Se abriría la oportunidad de hacer realidad proyectos de los que tanto se discute en la región, como la construcción de un tren turístico que los atraviese a todos; la explotación racional de recursos naturales compartidos, como el nevado del Ruiz para ser convertido en ecoparque; la consolidación de áreas para el ecoturismo sostenible, y la mejora de la conectividad y de la infraestructura aeroportuaria.

El colega y experto en marketing turístico Iván Restrepo ha esgrimido razones para aprovechar las ventajas comparativas que enmarcan la RAP del Eje Cafetero, una región predestinada para el turismo, pequeña en extensión, con cinco aeropuertos y tres centros de convenciones, que podría posicionarse en los catálogos internacionales —como bien lo dice— si se piensa en grande. Restrepo ha descrito varias veces, en su columna del diario La Crónica del Quindío, los beneficios que para ese departamento, por ejemplo, tendría el fortalecimiento de una economía soportada desde un enfoque turístico. Trabajar en acciones y estrategias tendientes a ofertar los atractivos conjuntos sería, sin duda, una apuesta exitosa.

La variedad turística de Colombia, un patrimonio reconocido por la prensa en todo el mundo, es envidiable y va mucho más allá de las hermosas haciendas cafeteras. Todas las RAP hasta ahora conformadas tienen y comparten escenarios para promover complejos desarrollos ecológicos e incluso culturales, con variadas y enriquecidas experiencias. Por ahora este esquema asociativo le ha venido generando ciertos dividendos a la Región Central, donde se adelanta el estudio de propuestas para el impulso del renglón turístico y la protección al medio ambiente.

Los gobernadores electos contarán durante el nuevo cuatrienio con una estratégica herramienta de integración para definir y materializar proyectos turísticos de interés general a través de un trabajo asociado, con el que les será más fácil ejercer interlocución ante el Gobierno Nacional y sacar adelante propuestas de beneficio común. El turismo sostenible es un motor de desarrollo y, en un país con la materia prima disponible para convertirlo en el petróleo negro del que habla el presidente Duque, solo falta que los mandatarios se reúnan alrededor de una estimulante taza de café —ojalá del Eje Cafetero— y le pisen el acelerador a las iniciativas de impacto regional.

Posdata. Las cuatro Regiones Administrativas de Planeación (RAP) hasta ahora creadas en el país son la Central, la mayor y la primera en conformarse, integrada por Cundinamarca, Meta, Boyacá y Tolima; la del Pacífico, por Cauca, Chocó, Nariño y Valle; la Caribe, por Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena, La Guajira y Sucre, y la del Eje Cafetero, por Caldas, Quindío y Risaralda.

[email protected]

@Gsilvar5

889751

2019-11-06T00:00:00-05:00

column

2019-11-06T00:00:01-05:00

jrincon_1275

none

Pisar el acelerador

19

5522

5541

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Gonzalo Silva Rivas

Hacia un nuevo siglo

La marea hambrienta

A media marcha

Su mejor sonrisa

No es cuento chino