Plan de reactivación económica

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Esta semana salieron varios exministros de Hacienda y dirigentes gremiales a recomendarle al Gobierno crear un plan de reactivación, no precisamente para resolver los problemas económicos y sociales de los colombianos, sino para resolver el problema fiscal del país.

Con todo el respeto que se merecen estos eternos burócratas del Estado, creo que la crisis económica pos-COVID-19, debe enfocarse en dos sentidos. Uno que busque el equilibrio presupuestal y otro que permita sacar al sector productivo de la sala de cuidados intensivos en que se encuentra para poder reactivar la economía del país en el mediano y largo plazo.

Es importante que el gobierno Duque considere la posibilidad de pensar en un plan de reactivación económica (PRE), para los próximos ocho años, dirigido exclusivamente a fomentar la inversión en los sectores de la infraestructura (vías y bienes públicos), agropecuario, comercio, industria y turismo, con tres objetivos muy claros: i) crear empleo masivo urbano y rural, ii) crear inversión productiva y iii) activar la demanda de la economía.

Este PRE debe tener un gerente autónomo que dependa directamente de la Presidencia de la República y no esté supeditado al manejo del presupuesto nacional y menos del manejo fiscal. Un gerente que coordine con las carteras de Transporte, Agricultura y la de Comercio, Industria y Turismo el plan de inversiones en obras y bienes públicos y para la reactivación agropecuaria, comercial, industrial y turística del país. A Luis Alberto Moreno se le vence su presidencia en el BID en octubre próximo, de golpe estaría interesado en prestarle este servicio a su país.

Para no crear más instituciones, la gerencia del PRE podría coordinar la política de fomento a la inversión productiva a través Findeter, Bancoldex, Finangro y la Financiera de Desarrollo Nacional; tendrían que ser transformadas en banca de primer piso para que el Gobierno pueda realizar rápidamente inversiones importantes y les permita a los empresarios el acceso a recursos financieros de fomento.

El fondeo de estos recursos puede ser a través de la contratación de un crédito de fomento independiente con el Banco Mundial, el BID o CAF, a un plazo no menor a 20 años con destinación específica para proyectos enmarcados dentro de los programas de inversión definidos por la gerencia del PRE.

Las líneas de crédito para financiar los proyectos de inversión deben ser redescontadas al 100%, con plazos de hasta 20 años y periodos de gracia de capital más intereses de entre tres y siete años, dependiendo de los preoperativos de las obras públicas o los flujos de caja de los proyectos productivos que van a permitir la diversificación de la economía nacional. En unos casos, para sustitución de importaciones y en otros casos, para el fomento de las exportaciones de bienes y servicios.

Guardadas las proporciones (en tiempo y alcance), mi propuesta al gobierno del presidente Duque está enfocada a un plan de reactivación económica, parecido al implementado por el presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, denominado New Deal, el cual permitió redinamizar la economía estadounidense herida por la Gran Depresión del 1929, que generó un alto índice de desempleo y quiebras masivas.

* Experto en crédito de fomento agropecuario.

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