Por: Uriel Ortiz Soto

Plan Padrino de descongestión carcelaria

En nuestra columna del 11 de julio titulada: Sobre el Hacinamiento Carcelario, expusimos que una de las soluciones a tan angustioso problema podría ser la puesta en marcha del Plan Padrino de descongestión Carcelaria.

Como son muchas las persona que se identifican con esta propuesta, entre ellas, distinguidos abogados penalistas, conocedoras de la situación carcelaria del País; me permito ampliarla   para  que quede a consideración de las autoridades competentes, la estudien más a fondo, amplíen, y en lo que sea posible entre a formar parte del programa de Reforma Carcelaria, en que está empeñado el actual Ministro del Interior y de Justica doctor Fabio Valencia Cossio.

Esta propuesta tiene su impacto en la identificación del recurso humano, frente a los procesos de desarrollo. Todos somos conscientes que cuando el individuo traspasa las rejas de una prisión, automáticamente quedan en suspenso su capacidad productiva y de desarrollo. Su libre albedrío para decidir por sí mismo, queda manejado, - por no decir secuestrado-, por el reglamento interno, impuesto por los directivos del establecimiento carcelario. Por consiguiente, lo más sensato y conveniente para el país, la sociedad, las familias y el procesado mismo, es que se abran compuertas de oportunidades laborales y sociales, pero, siempre y cuando estén orientadas a la rehabilitación y resocialización. Para esto se requiere evaluar al recluso, como factor de recurso humano, frente a un proceso de desarrollo, que, no es más que el proyecto propuesto por el mismo condenado y aprobado por el Inpec.

El programa tiene como ingrediente la libertad total de la persona, previa aprobación y aceptación del proyecto de rehabilitación y resocialización, aprobado por: el Inpec, el procesado, un pariente que lo avale o en su defecto una organización social lo suficientemente seria y reconocida, para que, mediante una póliza de seriedad y cumplimiento, se comprometan a la vigilancia y control del desarrollo del proyecto propuesto por el penado de acuerdo a sus capacidades y aprobado por el Inpec.

Debemos partir del principio, que, la población carcelaria es producto de las fallas de la sociedad misma, que muchas veces le ha negado el derecho a vivir dignamente en comunidad, llevándolo a un estado de resentimiento y postración que lo induce a cometer actos violatorios de las normas penales: Los padres de familia que abandonan sus hijos y no les señalan claros esquemas de principios y valores, en esta misma proporción son responsables de sus conductas punibles; los educadores que no tienen apostolado y crean frustraciones en la formación de sus educandos, también tienen que ver con los índices de delincuencia de las juventudes; los mismos centros de reclusión son escuelas para perfeccionar el crimen; Los estados de intolerancia son factores de inducción especialmente el característico de asociaciones para delinquir y las llamadas pandillas juveniles.

El Plan Padrino de descongestión carcelaria, es la oportunidad para que todos los reclusos de buena conducta, que se encuentren purgando una condena que no amerita tenerlos tras las rejas, puedan cobijarse con esta figura. También puede hacerse extensivo a las personas que por primera vez delinquen por circunstancias ajenas a su voluntad  y su delito no reviste mayor gravedad. Se deja a consideración otros casos que sin lugar a dudas, los expertos en políticas carcelarias y penitenciarias sabrán exponerlos con mayor profesionalismo.

El marco institucional para que un condenado pueda acceder al programa de: Plan Padrino de descongestión carcelaria, es el siguiente:

1º- Que exista una condena de por medio, y que el interno, a juicio del director del establecimiento carcelario; certifique que, de acuerdo a su comportamiento y seguimiento que se le ha hecho, amerita, vincularlo al Plan Padrino de descongestión carcelaria. Desde luego que debe estar de por medio la solicitud del recluido, donde adjunta su propuesta de rehabilitación y resocialización.

2º- Padre de familia, pariente dentro del primer y segundo grado de consanguinidad; caso contrario, ONG, reconocida, que lo avale; y empresa a la cual haya prestado, o no, los servicios, que le sirvan de garante ante el INPEC, para que una vez lograda la libertad del patrocinado, empiece a desarrollar con él, el programa laboral al cual se comprometió cumplir durante el tiempo que dure la condena en libertad condicional.

3º- Centro Nacional de Aprendizaje Sena, por ser entidad del Estado, deberá estar vinculada a este proceso de desarrollo, supervigilando el cumplimiento de los proyectos empresariales de los reclusos vinculados al programa. 3º- Compañía aseguradora, que, expedirá una póliza de seguros a favor del Estado – Inpec, suscrita por la persona o entidad que haga las veces de padrino, para garantizar el cumplimiento del desarrollo del programa empresarial y la libertad del beneficiado.

4º- A este programa se pueden vincular, las universidades con sus facultades de: Derecho, Economía, Administración de Empresas, Psicología, Trabajo Social, y Terapia Ocupacional, para que cumplan con su año de práctica y puedan acceder a su tesis de grado.

Desde luego que este tema deberá tener un mayor desdoblamiento, puesto que las circunstancias de tiempo, modo y lugar, varían de acuerdo a la idiosincrasia del individuo en proceso de rehabilitación y resocialización.
 
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