Por: Daniel Pacheco

Plata en las presidenciales

Para ser un país con problemas tan graves en la financiación de sus campañas presidenciales, en Colombia le ponemos muy poca atención al tema de la plata en la política.

Los antecedentes lejanos y cercanos ameritan que este sea un tema central del cubrimiento electoral y de la atención del público y la sociedad civil. Fernando Botero y Santiago Medina, el gerente y el tesorero de la campaña de Ernesto Samper en 1994, terminaron en la cárcel luego de que se comprobara que alrededor de seis millones de dólares del cartel de Cali entraron a la campaña de Samper, quien luego tuvo una Presidencia marcada por estos actos ilegales de financiación.

La semana pasada Roberto Prieto, el exgerente de las campañas de Santos en 2010 y 2014, fue enviado a la cárcel de manera preventiva mientras se investiga si cometió delitos para conseguir contratos para pagar deudas de contribuciones ilegales a la campaña. Santos mismo se disculpó públicamente por el ingreso de dinero de Odebrecht a su campaña, algo de lo que dijo “me acabo de enterar”.

Sin embargo, las cuentas de las campañas presidenciales en esta ocasión siguen relegadas a los breves “Confidenciales” de la revista Semana, un fenómeno sorprendente, si se tienen en cuenta los antecedentes. En otros países, por ejemplo EE.UU., el ingreso de dinero de las campañas es objeto de un interés y escrutinio pormenorizado y obsesivo antes y durante el proceso electoral.

Muchos dirán que es que en Colombia no existe nada parecido a la Comisión Federal de Elecciones, el órgano que exige cuentas y reportes periódicos a los candidatos. Dirán que el Consejo Nacional Electoral es ineficiente y los gastos e ingresos reportados por los candidatos en el portal Cuentas Claras son una ficción que no refleja la realidad. Tal vez. Pero como me dice Sandra Martínez, coordinadora de la línea de transparencia en la política de la ONG Transparencia por Colombia, “los reportes de cuentas claras son el punto de partida de cualquier investigación por delitos electorales en el futuro”.

No solo eso, sino que los datos públicos (y aún parciales), a los que cualquiera puede acceder, muestran cosas sorpresivas e importantes para el análisis de la campaña y lo que podría ser la Presidencia de quien gane. Aquí van algunos.

Los dos candidatos que reportaron mayores ingresos fueron los que pasaron a segunda vuelta. Duque tuvo ingresos de $23.300 millones, casi llegando al tope de los $24.000 millones para primera vuelta, y Petro de $14.400 millones. La ventaja de Duque sobre todos es enorme.

Iván Duque fue quien recogió más donaciones de particulares. En total, poco más de $4.000 millones, de 227 personas, entre ellos nueve superdonantes de $80 millones donde se encuentran varios nombres célebres: Alejandro Santo Domingo, Claudia Blum, la expresidenta del Senado de Cambio Radical, y el lobista Andrés García Carvajal.

Después de Duque y Petro, el que más gastó fue Humberto de la Calle, con $10.608 millones. Curiosamente, los datos de Ibope sobre publicidad en televisión abierta, generalmente el mayor gasto de las campañas, muestran que De la Calle fue quien menos comerciales puso en horario prime en Caracol y RCN de todos los candidatos.

@danielpacheco

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