Por: Rodolfo Arango

Pobreza, miseria y autonomía

DE SUS CUARENTA Y CUATRO MILLOnes de habitantes, Colombia tiene veinte millones de pobres, poco menos de la mitad de su población.

De los colombianos pobres ocho millones viven en la miseria. Los indigentes cuentan con menos de dos mil pesos al día para satisfacer sus necesidades básicas. Las cifras son escandalosas. Muestran la enorme desigualdad entre los mejor y los peor situados en la sociedad. No en vano el índice Gini, que contrasta el ingreso del quintil más rico de la población con el ingreso del quintil más pobre, coloca al país después de Brasil como uno de los más desiguales de Latinoamérica.

La situación de millones de compatriotas sería aún más desesperada si el Gobierno no repartiera a diestra y siniestra recursos económicos mediante el programa de familias en acción. Pero, ¿son así más libres? El programa de familias en acción hace menos libres a las personas beneficiarias. El paternalismo de Estado crea seres proclives a las dádivas oficiales que pasan a depender de ellas. El chequecito mensual para dos millones seiscientas mil familias las torna sumisas. Sus miembros caen en la trampa del clientelismo por sus necesidades y carencias vitales. ¿Cómo no votar por el benefactor para mantener los favores? La dependencia atenta así contra la autonomía individual y la autodeterminación colectiva, sesgando la voluntad libre de los ciudadanos.

Sorprenden además las alarmas sobre la entrada del chavismo al país. El chavismo, esa forma desenfadada y burda de ejercer el poder y de repartir recursos públicos a causas electorales afectas al mandatario de turno, se practica por Uribe desde hace tiempo. Que se repartan dineros públicos en nombre de la revolución marxista o de la conmiseración cristiana es irrelevante si se hace del ciudadano un siervo. Las dádivas oficiales diluyen la iniciativa y el esfuerzo personales. Tampoco existe mucha diferencia entre estatizar los medios de producción y entregar dichos medios a amigos y conocidos afectos al régimen, que financian las campañas e invierten en la continuidad del gobierno. El derecho a comprenderse como una persona con derechos queda negado cuando la minusvalía generada por la caridad estatal se instala en las mentes y los corazones de los beneficiarios. Por eso los caudillismos, sean de izquierda o de derecha, enajenan la libertad de sus seguidores; bajo el espejismo de hacerlos menos pobres, los hacen más serviles. 

Todo lo anterior no significa que el Estado Social de Derecho se desatienda de personas y grupos marginados y discriminados. Es mediante políticas tanto de formación y educación continuadas como de generación de empleo digno, de condiciones de trabajo justas, de aumento de la conciencia de la autonomía personal y de la existencia de redes sociales constructivas como nos hacemos seres con capacidades de dar y recibir. Los gobiernos autocráticos de Chávez y Uribe no se diferencian en nada. El proceso de reconstrucción democrática a adelantar en el continente contra la autocracia de Chávez y Uribe debe llevarnos a superar la pesadilla del clientelismo institucionalizado desde arriba.

¿No recuerdan los medios que fue Petro quien organizó caravana para ir a felicitar a Chávez cuando salió elegido? Carlos Gaviria ha sido crítico acérrimo del autoritarismo y del irrespeto al derecho internacional y a la soberanía nacional por parte de cualquier gobierno. ¿Por qué la intención de algunos de intervenir en la consulta del Polo creciendo a Petro y desapareciendo o tergiversando a Gaviria?

 

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