Por: Antonio Casale

Pocos para el fútbol

Ante la baja asistencia de público a los estadios en estos cuadrangulares, instancia que existe porque supuestamente es emocionante, hice un pequeño sondeo en Twitter sobre las razones por las cuales nuestra liga cada vez tiene menos seguidores.

Las respuestas giraron en torno a la violencia, el pobre espectáculo, a la existencia de otras ligas que brindan mejor contenido y son más asequibles para todo el público a través de la TV y los altos precios de la boletería para los casos de algunas ciudades que cuentan con equipos “taquilleros”.

Es evidente que hay errores en la manera como se está promocionando el espectáculo. A los juegos por televisión, salvo los que presenta el canal RCN, no tienen acceso las mayorías, que son los usuarios de Claro y Une, y al parecer, las voces que solicitan este servicio de parte de sus suscriptores no han sido suficientes como para convencerlos de comprar los derechos, pues su participación en el mercado no se ha visto muy afectada. Esto se debe a que el fútbol local no es tan apetecido como calcularon los encargados de este departamento en la Dimayor a la hora de cambiar la tarifa de los derechos.

Es parte del mecanismo de promoción el sistema del campeonato. Está demostrado que los cuadrangulares no llaman la atención como aseguran quienes los defienden. En lo corrido de estas finales tan solo el Júnior vs. Nacional tuvo una gran asistencia, y esto es comenzando, cuando todos los equipos tienen posibilidades de llegar a la final; ahora imagínense como se verán los estadios a medida que vayan perdiendo opciones.

En cuanto a los altos precios de la boletería por parte de los pocos equipos taquilleros que quedan en la A, sus directivos los justifican, con razón, argumentando que son los que más altos costos tienen por ser los que más dinero invierten. Pero eso no se ve en la cancha, entre otras porque los rivales poco pueden hacer en pro del espectáculo. Equipos como el Pasto, con todos los problemas económicos que lo rodean, tan solo pueden ofrecer un defensivo esquema táctico que los pueda sacar de problemas. Los dirigidos por Flabio Torres son unos verdaderos héroes, pero los precios de las boletas por ver esa pobreza franciscana no se justifican desde ningún punto de vista. Por otra parte, la violencia no es culpa directa de los equipos de fútbol, pero las autoridades poco hacen por solucionar el problema.

El fútbol, en Inglaterra o en Colombia, sin un buen mecanismo de promoción es inviable y, sin duda, lo anterior ha afectado la asistencia. Sin televisión y sin público en los estadios, imaginaría que los equipos están muy cerca de volver a colapsar económicamente, ante lo cual lo cual el nivel será cada vez más bajo. Que la euforia por la clasificación al Mundial no nos distraiga, somos muchos los que aun creemos en nuestra liga, pero hay que corregir el rumbo pronto.

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