Por: Aura Lucía Mera

"Podemos ser mejores de lo que hasta ahora hemos sido" (A. Mockus)

Invito a unos días de reflexión.

 El viaje más apasionante que existe es el viaje hacia el interior de uno mismo. Explorar nuestros espacios interiores. “Hacer silencio dentro de uno mismo es permitir que Dios se siente a nuestro lado”.

Tenemos todavía cinco días para, con tranquilidad, sin permitirles a las emociones desbocarse incontrolables, impidiéndonos tomar distancia, mirar con objetividad lo que realmente está en juego el domingo 15, día en que todos los colombianos con cédula de ciudadanía tenemos el derecho de elegir, libremente y sin presiones, al próximo mandatario que será el timonel durante el próximo cuatrienio, en una de las contiendas más importantes y decisivas de nuestra historia.

Digo LIBREMENTE porque creo que lo que está en juego es un cambio sustancial que abarca no solamente el cese del conflicto armado que ha dejado centenares de miles de muertos entre las Fuerzas Armadas, integrantes de las guerrillas, paramilitares y sociedad civil... Muertos en su mayoría jóvenes campesinos, quienes por una razón u otra se han visto enfrentados a la muerte, muchísimos de ellos sin entender jamás por qué combatían o cuáles principios defendían. Simplemente “los otros” eran el enemigo. Y punto.

La única verdad es que en una guerra no gana nadie. Las guerras, desde el comienzo de la humanidad, solo han dejado desolación y dolor. Recordemos Guernica, París invadida por Hitler, los miles de cuerpos arrojados al mar durante la dictadura de Videla, los desaparecidos y asesinados en los años de Pinochet, el gulag, los campos de concentración y exterminio, la masacre de Tiananmen, Tlatelolco, la Primavera de Praga... La lista sería infinita. El resultado, millones de seres a quienes se les negó el derecho a vivir y fueron enviados a la muerte.

Retomo el “libremente”, porque estas elecciones están por encima de la “disciplina de los partidos” y ningún partido tiene el derecho de obligar, como borregos, a sus electores a que voten amarrados. Ejemplo de libertad que nos han dado el Polo, la Alianza Verde, la UP, la Marcha Patriótica, partidos que no comulgan con el candidato-presidente, pero que han comprendido que en este momento lo que está en juego, repito, es el futuro de Colombia.

La disyuntiva es clara. O tenemos el valor de apostarle al cese del conflicto armado y apostar, como nos recuerda Antanas Mockus, a ser mejores personas de lo que hemos sido hasta ahora, más tolerantes, más generosos de alma, menos rencorosos, menos egoístas, más honestos, y empezamos a conocernos y reconocernos como hermanos de patria, a reconocer nuestras faltas, nuestra responsabilidad y darnos la mano mirándonos a los ojos, y dar ese primer paso que será el inicio a una caminata larga, difícil y con días nublados, o de sol, para legarles a nuestros descendientes un país más armónico y justo, o seguir regando ríos y veredas con la sangre de nuestros jóvenes, negándoles el derecho a vivir.

Apelo a la serenidad y la reflexión. El próximo domingo, la patria está por encima de los partidos. ¡A votar por Colombia!

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Aura Lucía Mera

Ven y llévame al mar

¡Sensaciones!

¡Aporófobos! (Le tenemos fobia a los pobres)

Abajo el celibato

Recreos horizontales