Por: José Fernando Isaza

Poder de síntesis

En el proceso de reunificación de Alemania pueden mencionarse como hitos fundamentales los siguientes.

La visita en 1970 del canciller Willy Brandt al gueto de Varsovia. Allí se arrodilló ante el monumento a las víctimas del Holocausto y dijo “nos equivocamos, pedimos perdón”. No hizo un discurso lleno de explicaciones ni dijo que fue a espaldas del pueblo ni que fue obra de muchachos de buena familia. Esto permitió disminuir la tensión con Polonia. Otro hecho definitivo fue la declaración del canciller Kohl, quien en el momento en que Checoslovaquia autorizó el paso de los vehículos provenientes de Alemania Oriental y por alguna razón, no totalmente esclarecida, se permitió el libre paso por el muro de Berlín, declaró: “las fronteras de Alemania son el Oder Neisse”, renunciando a reclamaciones que con seguridad habrían provocado una intervención de la Unión Soviética al sentir amenazada su integridad territorial. No hizo un tratado histórico que hubiera retrasado el anhelo de su pueblo de unificar su territorio. La Constitución alemana prohibía la emisión de moneda sin respaldo, medida tomada para evitar las hiperinflaciones del período anterior a la II Guerra Mundial. Era necesario emitir marcos occidentales para comprar a la par los orientales. El presidente del Banco Central renunció con estas palabras: la Constitución me impide emitir, pero ésta a la vez promueve la unificación del país, renuncio para que se cumpla este propósito.

En mayo del 94, Nelson Mandela toma posesión como primer presidente de una Sudáfrica sin leyes de segregación racial. El mundo esperaba su discurso. Era un ejemplo de cómo, ante una situación de violencia que parecía sin salida, no hubo un baño de sangre para lograr acuerdos para que convivieran personas de diferentes culturas y color de piel.

No fue un discurso kilométrico, su extensión es ligeramente mayor que esta columna. En pocos párrafos da claras instrucciones para resolver los problemas de la nueva nación y sobre la amnistía dice: “Como muestra de su compromiso con la renovación de nuestro país, el nuevo Gobierno Provisional de Unidad Nacional, con carácter de urgencia, aborde la cuestión de la amnistía para las diferentes categorías de nuestro pueblo que se encuentran actualmente cumpliendo penas de prisión”. En la ley de amnistía y de reparación se aplicaron juicios claros, leyes simples pero precisas. Para recalcar que ninguna etnia puede arrogarse el derecho de someter a otro, afirmó: “Entramos en un pacto en que vamos a construir la sociedad en la que todos los sudafricanos, tanto en blanco como en negro, serán capaces de caminar erguidos, sin ningún tipo de temor en el corazón, seguros de su derecho inalienable a la dignidad humana, una nación arco iris en paz consigo mismo y con el mundo”.

Señala que Sudáfrica no puede regresar a épocas vergonzosas: “Nunca, nunca y nunca volverá a ser esta hermosa tierra de nuevo la experiencia de la opresión de unos por los otros y sufrir la indignidad de ser el país paria del mundo”.

Cuando se busca el discurso de Mandela en la red, lo que se encuentra es un texto atribuido a Mandela de un poema de Marianne Wilhanson, de claro sabor de autoayuda, más apropiado para una cadena de oración.

*Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano.

 

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