Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Policía mixta y corresponsabilidad

Gran controversia ha generado la posibilidad de vincular excombatientes de las Farc a la Policía de Colombia.

Para la estabilidad del proceso de construcción de territorios de paz, esta es una posibilidad que debemos analizar y que puede ser constructiva.

La firma del acuerdo en La Habana no es el posconflicto, es solo el posacuerdo. La firma debe significar la definitiva superación del conflicto armado entre el Gobierno de Colombia y las Farc, pero solo es el inicio de una etapa donde, en el marco de lo acordado, se deben adelantar acciones para superar las condiciones que originaron y desarrollaron el conflicto. El impacto de estas acciones es el soporte para erradicar la confrontación armada.

Aun bajo la certeza de que las dos partes van a cumplir lo pactado, el proceso tiene muchos riesgos, pues los actores armados no son solo el Gobierno de Colombia a través de sus fuerzas militares y las Farc, también están los paramilitares, otras guerrillas y la llamada “delincuencia común”.

Como ha sucedido en el pasado, diversos actores pueden agredir e incluso asesinar a excombatientes. Es responsabilidad del Estado y del Gobierno de Colombia garantizar su vida y en esta tarea su principal actor es la Fuerza Pública, las Fuerzas Armadas de Colombia. Si estas están compuestas solo por excombatientes del Ejército de Colombia y son excluidos excombatientes de las Farc, la responsabilidad de eventuales asesinatos podría ser argumentada como un incumplimiento en la ejecución de los acuerdos. Si en la Fuerza Pública hay participación de excombatientes de las Farc, la responsabilidad es mutua. Así se constituye corresponsabilidad y de ninguna manera se podría argumentar como razón para romper el acuerdo.

Sin ser experto analista de guerra, sino un ciudadano que ha recorrido nuestra geografía y como ambientalista, montañista y aventurero ha conocido a diferentes actores de la guerra, considero que dar cabida a excombatientes en la Fuerza Pública es un soporte en la construcción de espacios de paz. La pregunta clave es: ¿dónde, cuándo y cómo se les puede o debe dar cabida?

La policía mixta debe actuar principalmente en los 125 municipios identificados por las Naciones Unidas como prioritarios para la construcción de espacios de paz. No tiene que ser en todo el territorio nacional. Una policía mixta debe estar circunscrita a ciertos espacios y no significa delimitar lo que algunos han llamado republiquetas independientes. Se trata de la presencia de las Fuerzas Armadas de la República de Colombia y no de grupos armados de autodefensa compuestos por excombatientes de las Farc.

El posacuerdo trae nuevos y grandes retos, no solo relacionados con la conservación y uso sostenible del bosque natural —que algunos han señalado como subversivo—. También trae retos sociales, políticos y militares que no serán de fácil superación. Debemos trabajar en equipo para alcanzar los resultados propuestos. Hacer equipo entre excombatientes de fuerzas que antes fueron contrarias no es fácil, pero es un reto que bien manejado ayudará a consolidar la paz.

 

 

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