Por: José Fernando Isaza

Polígrafo

UN MENTIROSO NO SIEMPRE DICE mentiras. Así sería simple obtener información confiable, la negación de sus frases correspondería a la verdad. Han existido muchos intentos para detectar la certeza de las afirmaciones.

Michio Kaku, menciona la leyenda que atribuye a un sacerdote hindú la invención del primer polígrafo hace ya varios siglos. Encerraban al sospechoso en un cuarto oscuro con un burro “mágico” y le decían que jalara la cola del animal. Si el burro hablaba el sospechoso era mentiroso en caso contrario decía la verdad. Como el burro no había hablado el sindicado proclamaba su inocencia; el sacerdote que previamente había untado de hollín la cola del burro le pedía al reo que mostrara las manos, si estaban limpias mentía.

El moderno polígrafo, detecta las variaciones de presión sanguínea. Es usado con entusiasmo por los organismos policivos y de seguridad. Sus resultados no tienen ninguna base científica. En el año 2003 la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos publicó un informe sobre la fiabilidad de los detectores de mentiras, encontrando que es fácil engañarlo y que muchas personas inocentes son calificadas como mentirosas. Un estudio reciente muestra que si aplica el polígrafo a una población de 10.000 personas en las que existen 10 delincuentes, 1.598 personas quedan clasificadas como sospechosas y se detectarían 8 delincuentes. Una idea violatoria de los Derechos Humanos, aceptar que un inocente sea calificado como culpable, es un costo aceptable para detectar un delincuente. Hace unas décadas un coronel afirmaba “Prefiero un inocente preso que un culpable libre”. Los polígrafos generan muchos falsos positivos y por supuesto muchos falsos negativos; estos últimos son quienes con entrenamiento mienten sin alterar sus signos fisiológicos.

El caso más notorio es el del doble agente de la CIA Aldrich Ames, quien estuvo casado con una colombiana. Siguió los consejos dados por la KGB, duerma bien, descanse y acuda a la prueba relajado. Sea simpático con el operador del polígrafo, mantenga la calma y nunca lo detectarán.

Es por lo menos aterrador que en Colombia se ofrezcan servicios de polígrafos para validar los resultados de las entrevistas de trabajo. Cada vez nos acostumbramos más a las violaciones de la privacidad y aceptamos normas y restricciones más propias de Estados policiales que de países democráticos.

Hay quienes quieren que los avances en las resonancias magnéticas (R.M.) y en las tomografías (T.G.) cerebrales, útiles para comprender el funcionamiento del cerebro y detectar a tiempo lesiones, sean utilizados como detectores de veracidad. Una persona con entrenamiento puede controlar su pulso y respiración, pero no sus pautas cerebrales. Los elevados costos y el gran tamaño de los equipos electromagnéticos han impedido, hasta ahora, su uso en las inspecciones de policía y en los organismos de seguridad.

Langliber afirma: “Cuando se dice una mentira deliberada hay que tener en mente la verdad, esto implica que mentir requiere más actividad cerebral”. Las R.M. y las T.G. muestran los niveles de actividad cerebral y como mentir es una tarea difícil, pueden obtenerse resultados más confiables que los polígrafos. Hoy se ofrecen servicios de resonancia magnética para dirimir pleitos entre usuarios y empresas. ¡El horror!

Es posible que la imposibilidad de leer el pensamiento sea una condición para la existencia de la sociedad, el paso de aquél a la palabra sin un filtro social haría casi imposible la convivencia. ¿Qué pasaría si se inventa una R.M. manual?

* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano

 

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