Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Política, ambiente y movilización social

Los temas ambientales toman cada vez más fuerza y espacio en las reivindicaciones sociales. Común denominador en las movilizaciones de los distintos países es la masiva participación de los jóvenes y la multiplicidad de reclamos por acciones gubernamentales que gestionen un mejor ambiente. La correlación es clara: las principales víctimas por la degradación del planeta son los jóvenes. Ellos están liderando esta lucha y debemos acompañarlos.

En Colombia, las reivindicaciones ambientales son argumento para muchos jóvenes que salieron a marchar. Lo ambiental está en las negociaciones del Comité Nacional de Paro y en las llamadas “conversaciones”. A propósito, conversar es cuando un grupo de personas se reúne a hablar; dialogar es cuando se discute desde puntos de vista distintos y se pretende llegar a un acuerdo. Para que las reuniones generadas en respuesta a las movilizaciones sean constructivas, deben ser diálogos.

En el mundo, opositores a gobiernos de derecha o izquierda se movilizan masivamente y los temas ambientales son foco de controversia. A Macron, que es considerado de centroizquierda, su propuesta de incrementar el impuesto a los combustibles fósiles, medida necesaria para reducir su consumo e impulsar alternativas de sustitución por fuentes menos contaminantes (IPCC, 2018), le generó protestas (chalecos amarillos), pues disminuía la capacidad adquisitiva de jubilados y habitantes del campo.

En Colombia, durante las movilizaciones y las “conversaciones”, diversos grupos izan banderas y se multiplican las demandas por una mejor gestión ambiental. El incremento en las reivindicaciones hace cada vez más difícil pasar del discurso a la práctica. Incluso, ciertas medidas ambientales propuestas pueden resultar impopulares. Por ejemplo, ¿qué pasaría en Colombia si subimos el impuesto al carbono y aumenta el precio de la gasolina? Tenemos que prepararnos para asumir costos y hacer redistribución y compensaciones si queremos hacer efectivos algunos reclamos ambientales.

A nivel planetario y en el orden que los presento, China, Estados Unidos, India y Rusia, países con regímenes económicos y políticos muy diversos, son los mayores responsables del calentamiento global. Estados Unidos es el mayor emisor per cápita en el mundo. Pero Rusia ocupa el quinto lugar en esta lista. Esto hace que el discurso según el cual para hacer la paz con la naturaleza es suficiente erradicar el capitalismo de la faz de la tierra no sea muy realista. Un antecedente histórico: antes de la caída de la Cortina de Hierro, los países con mayor contaminación eran los de régimen comunista.

La COP25 que se adelanta en Madrid nos muestra que es tiempo de que todos, políticos, empresarios y ciudadanos del común, hagamos de las banderas ambientales motores para el cambio y la acción. La ciencia es concluyente; la necesidad, urgente y la movilización, social categórica. En Madrid, la movilización por causas ambientales supera las banderas de los partidos políticos.

El crecimiento económico ya no puede ser objetivo para muchos países ricos. Su nivel de consumo debe reducirse y el objetivo del desarrollo debe ser la conservación de los beneficios que ofrece la naturaleza y su relación con una mejor calidad de vida, partiendo de una mayor equidad (IPCC, 2018). Este último aspecto es clave para Colombia (segundo país más desigual de América y el séptimo en el mundo), donde la concentración de la propiedad de la tierra es extrema: el 1 % de los propietarios poseen el 83 % de la tierra, condición que genera una clara relación entre deforestación, degradación ambiental y desigualdad.

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2019-12-10T09:56:39-05:00

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