Por: Marcos Peckel

Política, economía e identidad

Es quizás un lugar común mencionar que la política y la economía pocas veces van de la  mano y cuando lo hacen el romance dura poco por los impredecibles ciclos económicos, los péndulos en la política y la gesta del ser humano por mejor su bienestar, un concepto cambiante en tiempo y espacio. Mas se complica cuando la identidad entra en la ecuación.   

En los últimos dos siglos, desde la revolución industrial, la humanidad ha dado pasos gigantescos  en la creación de bienestar general y comodidad, ha sacado a cientos de millones de la miseria, faltando otro tanto. Sin embargo olas de descontento y resentimiento con el “sistema” estallan por doquier, en cualquier momento demostrando esa característica humana de querer mas, soslayando lo que ya se tiene.

Si la revolución industrial  transformó   la forma en que la gente se gana la vida y asegura su subsistencia, la creación y consolidación del Estado como modelo político, le puso linderos a la humanidad encerrándola en esos espacios que aparecen de brillantes colores en los mapamundis. De esos algunos son Estados-Nación y muchos son Estados sin nación por la forma en que fueron establecidos  por los geómetras del colonialismo.    

Al Estado le fue encomendada la misión de crear bienestar general. Algunos  han tenido éxito,  otros, muchos, han fracasado, en algunos casos por políticas  fallidas e ineficaces, en otros porque el Estado fue secuestrado por clanes, tribus, partidos, familias y mafias que lo convirtieron en su propio fortín.

El debate sobre el modelo económico  más adecuado  estalló casi en paralelo a la revolución industrial  siendo  Karl Marx y Adam Smith quizás los máximos referentes de los dos polos: el comunismo estatista y el capitalismo puro. Entre los dos extremos surgieron gran cantidad de híbridos  implementados por diversos Estados.

Al final de la guerra fría y gracias a los avances de la tecnología se acelera  la globalización como modelo  que busca derruir o socavar  los linderos entre los Estados con una supuesta fórmula de prosperidad global la que sin embargo no fue tal y  “pisó un callo” que duele mucho: La identidad. La globalización exacerbó lo que la humanidad parece no haber superado a pesar de los milenios recorridos: la identidad tribal. Esto queda en mayor evidencia con el ascenso de la extrema derecha  xenófoba y racista en sociedades paradigmas del Estado de bienestar.   

El debate entre izquierda y derecha  se torna anacrónico, el bienestar  general da paso  al bienestar tribal,  las mayorías se ensañan con las minorías, los emigrantes son demonizados, resurge el proteccionismo, arrecian las guerras comerciales,  agoniza lo políticamente correcto, se erigen muros en las fronteras, la globalización enfrenta al nacionalismo, la corrupción se enquista en la mayoría de los Estados y las sociedades se fragmentan sin un norte común.  Ese es el panorama entrando al  2019, 100 años después que  fuese creada la Liga de las Naciones que consolidó al Estado como unidad atómica del sistema internacional.                         

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2018-12-18T22:00:00-05:00

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Política, economía e identidad

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