Por: Salomón Kalmanovitz

Política fiscal equivocada

LA UNIDAD DE INTELIGENCIA DEL Economist tituló su informe sobre Colombia “Estabilidad antes que crecimiento”.

Anota que el Gobierno no cuenta con margen de maniobra para elevar su gasto, pero más importante, no tiene la voluntad de hacerlo. El Ministro de Hacienda lo expresó de una manera suave: el Gobierno adelantará una política moderadamente anticíclica.

La moderación en medio de una crisis profunda equivale a suicidio. Es dejar pasar la oportunidad de elevar el endeudamiento público hasta donde se alcance, cuando el crédito privado se va a contraer y el Banco de la República adelanta una política expansionista, para adelantar obras intensivas en empleo y que eleven la productividad de la economía. Es suicida contemplar inerme cómo se desploma la actividad económica y el empleo, sin siquiera reconocerlo y actuar decididamente, ejerciendo un fuerte liderazgo sobre toda la sociedad para atenuar el golpe lo más posible.

No tiene mayor impacto otorgar crédito como lo improvisó el Gobierno para comprar un auto nacional o mejorar la vivienda, cuando a la gente le da miedo tomarlo y a los bancos prestar. En Brasil se redujeron drásticamente los impuestos a los vehículos, lo cual produjo un efecto notable sobre las ventas y reactivó el sector, que pudo vender en el mercado interno lo que no pudo colocar por fuera.

Se necesitan medidas que aumenten el gasto y eso lo hace mejor el gobierno en medio de una recesión que el sector privado. Fuertes inversiones en vivienda de interés social, apoyos a los gastos de los niveles municipal y departamental en vez de estarles exigiendo ahorros exorbitantes. Cuando se dieron cuenta los del DNP que la habían embarrado con las administraciones territoriales, salieron a gritar “es que tienen que gastar y gastar”. Inversión en vías, agua, andenes, infraestructuras y parques podrían embellecer las ciudades y hacerlas más eficientes, volviendo la crisis una oportunidad.

Ahorrar en un fondo de combustibles es sustraer gasto del sector privado y congelarlo. El Gobierno debe proponer una ley que racionalice los impuestos a todos los combustibles y no andar de terco alcabalero. Se podría bajar el precio de la gasolina e igualarlo al del diésel y dejar de regalarle $300.000 millones de pesos por año a los productores de etanol. Mientras en Brasil el consumidor paga $2.500 por galón de etanol, acá se les paga $6.150 a los productores.

El Economist pronostica para Colombia una contracción del 3% en 2009 porque se han apagado los motores de su desarrollo: exportaciones e inversión extranjera. La contracción del cuarto trimestre de 2008 frente al tercer trimestre fue de -1%, lo cual medido con los patrones de Estados Unidos da -4%, mejor que la contracción del -6,3% de ese país (ver el blog de Francisco Azuero). Pero nuestra recesión sigue siendo grave y sin atenuantes. Mientras Obama producirá un déficit fiscal de 12% del PIB en 2009, Uribe aspira a un leve desequilibrio de las cuentas públicas.

Se va a deteriorar mucho la cuenta corriente pero además dejaremos de contar con el capital extranjero que la financiaba. Fedesarrollo ha lanzado la idea de que el Gobierno negocie un aval del FMI por unos US$12.000 millones, como lo ha hecho recientemente México, para resguardar la economía de una corrida de capital. Esa es otra medida que restauraría en algo la confianza inversionista que cada día se erosiona más.

*Decano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

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