Por: Antonio Casale

Políticamente incorrecto

De los 36 equipos “profesionales” de fútbol que hay en Colombia, 18 de la A y 18 de la B, según fuentes de Acolfutpro sólo 18 están al día con sus obligaciones.

Ellos son Once Caldas, Júnior, Barranquilla FC, Santa Fe, Huila, Tolima, Cali, La Equidad, Cúcuta, Nacional, Envigado, Academia, Bogotá, Soacha, Expreso Rojo, Palmira, Depor, Itagüí y Real Santander. Algunos de ellos, como Cúcuta, presentan deudas por concepto de publicidad con sus jugadores; Chicó está al día pero algunos jugadores no tienen seguridad social. Es decir, el 50% de los clubes deben dinero a sus empleados.

El viernes comenzará el torneo semiprofesional de la primera división con ocho equipos que viven situaciones económicas difíciles, entre los que se destacan América, Millos, Medellín, Pereira y Pasto. Sin embargo, los encargados de que esto funcione responden como El Pibe, “todo bien, todo bien”.

Cuando un equipo queda eliminado de los cuadrangulares puede perder hasta $2.000 millones pues vive sólo de taquillas y patrocinios, pero como son propiedad de personas naturales no hay socios visibles que puedan poner cuotas extraordinarias. Nadie sabe de quién son los clubes, nadie exige que se conviertan en sociedades anónimas, nadie piensa en detener el torneo hasta que las escuadras estén en orden, nadie dice nada.

Lo normal sería parar el comienzo del torneo hasta tanto estén todos en orden, pero no es políticamente correcto cuando se necesitan los votos para la reelección de marzo en la boyante Federación Colombiana de Fútbol, cuando el Gobierno se hace el de la vista gorda porque al no ser capaz de brindar esparcimiento y recreación en otras disciplinas prefiere dejar al fútbol quieto. Que Acolfutpro haga huelga de jugadores no es viable porque quedaría mal con un país que les exige pan y circo a costa de lo que sea, y por otra parte ellos a veces no saben ni contra quién pelean pues hay muchos dueños de equipo anónimos.

Mientras tanto, seguiremos en lo políticamente correcto, es mejor que nuestro campeonato sea cada vez peor que destapar esa olla podrida que a muchos puede incomodar, aunque sean más los futbolistas afectados que no pueden llevar a sus hijos al médico o el mercado a la casa, y a quienes a pesar de eso madreamos por jugar mal.

 

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