Por: Cartas de los lectores

Politiquería

Es una lástima que aún se estén dando rancias costumbres politiqueras dentro del personal de empleados del Hospital Manuela Beltrán de esta ciudad, en donde circulan amenazas insinuando que deben votar en las próximas elecciones por un candidato de un partido determinado si quieren continuar en su cargo.

Creíamos que esta etapa ya había sido superada años atrás en nuestro medio y en el país, pero tristemente estamos viendo que no. Todos los colombianos anhelamos que esta aberración no siga ocurriendo ni en el hospital ni en ninguna otra empresa.

Fabio Ribero. Bogotá.

Contradicciones indígenas

Leyendo las noticias que llegan desde Bolivia sobre el caso de la carretera que Evo Morales quiere abrir a través de un resguardo indígena, me vino a la mente el problema de la carretera que se abrió hace siete años en el Parque Arqueológico de San Agustín, patrimonio de la humanidad, pero a la inversa. Allá los indígenas exigen ‘respeto’ a sus derechos territoriales... Aquí una etnia irrespeta los derechos territoriales públicos y culturales de la humanidad. La diferencia es que, aquí, ni el Gobierno, ni los medios ni la ciudadanía u opinión pública, como a veces se le cataloga, reaccionan; pronto olvidan y nada pasa.

Rosario Fernández Aljure. Bogotá.

Educación pública

Hoy hay indignación en sectores universitarios del país que albergan a estudiantes que adelantan sus carreras en universidades públicas. Razones muy válidas: el riesgo de privatización, el incremento de costos para acceder a esos centros de estudios. Los afectados son los sectores de estratos medios y bajos de la población. Se conoce que hay jóvenes de familias de recursos económicos altos que asisten a recibir instrucción en universidades públicas. Defienden los jóvenes su posibilidad de una educación superior de calidad, para ellos y para las siguientes generaciones, y no ser excluidos de esa posibilidad. Una parte de las universidades privadas, en las cuales prima la educación-negocio (lo privado gira necesariamente hacia el lucro), son indiferentes ante la problemática que se les presenta a las universidades públicas. Al contrario, en ocasiones estigmatizan a los estudiantes de las otras universidades, pretendiendo evitar la contaminación en la mayoría de sus jóvenes educandos. El Gobierno debe atender la petición de los estudiantes de la universidad pública.

Hugo Espinosa. Bogotá.

 

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