Por: Columnista invitado

Poner más delanteros no significa ser más ofensivo

Chile tiene que justificar dentro del campo de juego todas las presunciones que se hacen fuera. Ganó, que era lo importante en el arranque de la Copa, pero no convenció del todo. Y lo ideal habría sido ganar y jugar bien, más que nada cuando se tiene la presión implícita de ser locales.

Porque, además, sus jugadores sienten la obligación de ganar por primera vez para Chile una Copa América, toda vez que son considerados parte de una “generación de oro”. Alexis Sánchez, Arturo Vidal y Claudio Bravo sobresalen entre las figuras que brillan en las más competitivas ligas europeas.

Frente a Ecuador, la selección austral tuvo momentos de verticalidad, sobre todo en el arranque, cuando Sánchez apeló a su fuerza y su velocidad para encontrar espacios en el ataque. También sobresalía el trabajo de Mauricio Isla por fuera, cuando se juntaba con Jorge Valdivia. Sin embargo, le faltó concretar en definición.

En el segundo tiempo Chile hizo una apuesta ofensiva con la entrada de Eduardo Vargas, un jugador que el equipo necesita recuperar para que regrese esa sociedad potente con Sánchez. Pero la propuesta de Sampaoli no funcionó del todo bien. Chile arriesgó demasiado y la intención fue siempre mayor a la acción: intentaba ganar, pero no encontraba los caminos. Cuando los halló fue en virtud del aprovechamiento de los errores.

La roja no tenía la elaboración de juego que había conseguido en el primer tiempo, básicamente porque Arturo Vidal, fundamental en el esquema táctico, parecía evidenciar el cansancio de la final de la Champions. Charles Aránguiz, por su parte, se ubicaba en el medio para salir jugando con la pelota y atacaba con pelotazos verticales. El partido volvió a ser claro para los locales cuando Valdivia decidió retroceder a la mitad del campo y adueñarse de la pelota.

A veces, poner más delanteros no significa que uno sea más ofensivo, porque para ganar este partido Chile tenía que retroceder en el campo para elaborar, gestar por adentro y después explotar la velocidad y la movilidad que tienen arriba sus delanteros.

* GUSTAVO ALFARO

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