Steven Pinker habla sobre razón, ciencia, humanismo y progreso

hace 3 horas
Por: Mario Fernando Prado
Sirirí

Popayán está triste

La Ciudad Blanca, aquella que se prepara año tras año para celebrar una de las Semanas Santas más importantes de la cristiandad en el mundo, luce hoy acongojada y mustia.

Sus habitantes saben que su evento mayor está en peligro de suspenderse, interrumpiéndose así una tradición de más de 450 años.

Sus famosas procesiones y quienes laboran en ellas presienten que este año los pasos y toda esa hermosa parafernalia que admiran millones de católicos de todo el mundo pueden quedar, por primera vez en su historia, arrinconados en los depósitos de las iglesias, durmiendo el sueño de los justos.

Popayán, cuna de 15 presidentes y en cuyas casas se escribió buena parte de la historia de este país, está sitiada y amenazada. Su alma mater, con un legado de promociones de profesionales destacados y ubicada en el centro histórico, ha sido profanada cobardemente, arrasada y destruida por una turba enardecida.

El sábado anterior, por ejemplo, se realizó una convención de universidades públicas a la que asistieron cerca de 3.000 estudiantes, quienes curiosamente pudieron pasar por los bloqueos de la vía que supuestamente está cerrada.

De nuevo se presentaron disturbios en las cercanías del Parque de Caldas. De nuevo las papas bombas, los gases, las pedreas, los gritos y los atropellos produjeron pánico entre sus inermes vecinos.

Este desasosiego se puede percibir con solo mirar a los payaneses, cabizbajos y desesperanzados, totalmente impotentes ante una situación de orden público que de nuevo se les salió de las manos a las autoridades, que reconocen su incapacidad para normalizar estos desvaríos.

Ya hay restricciones de combustible y se prevé que desde este fin de semana comenzarán a escasear los alimentos y los elementos de primera necesidad.

Se sabe que detrás de las protestas indígenas están la guerrilla —llámese amnistiada o no—, las bacrim, el narcotráfico y la politiquería, que están pescando en río revuelto. Y así, día tras día, noche tras noche, crecen la tristeza y la incertidumbre de una ciudad que llora este destino.

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2019-03-22T00:00:53-05:00

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2019-03-22T00:15:01-05:00

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