Por: Luis Carlos Vélez

Por ahí no es

Entramos ya a la tercera semana de gobierno y parecen cada día más claras las diferencias entre el presidente Iván Duque y su partido. Tras la elección del Contralor, en donde salió perdedor el Centro Democrático y fortalecidos los partidos tradicionales, la discusión se volteó hacia el lado económico, en donde también se evidencia que el mandatario va por un lado y su partido va por otro.

En tan solo tres días, Duque quedó puesto contra la pared por su propia gente. Primero, el senador y líder de su colectividad, Alvaro Uribe, propuso el incremento del salario mínimo. Algo que, teniendo en cuenta las necesidades fiscales de nuestro país y que el Estado es el mayor empleador de la nación, es a todas luces un contrasentido. Mientras que su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, propuso ampliar el cobro del IVA a todos los artículos de la canasta familiar, contradiciendo una promesa de campaña del actual presidente.

¿Qué está pasando?, ¿por qué esta aparente desconexión?, ¿qué consecuencias puede tener esto en el corto y mediano plazo? Otorgando el beneficio de la duda, supongamos que se trata de un problema de comunicación, en donde aún no se ha establecido una metodología sobre la manera en que se deben presentar públicamente los planes y las ideas. El bombardeo de iniciativas parciales se percibe contradictorio y desprolijo. Si el presidente presentara ya un paquete de reformas económicas que agrupe lo que su partido y su ministro han dicho a medias, el impacto y consecuencia sería otro.

Ahora a lo económico. Empecemos con el tema del ministro de Hacienda. Ampliar el IVA a toda la canasta familiar es un error. El impuesto del valor agregado es el más regresivo de todos. Es decir, es el que más duro golpea a los pobres. Las familias menos favorecidas destinan más parte de sus recursos a pagar este tributo que las familias con más ingresos. Sin embargo no todo en esta ecuación es malo: si se amplia a todos los artículos de la canasta familiar el cobro del IVA, pero se le baja el porcentaje de tributación, se estaría acabando con una de las contradicciones más profundas del modelo actual y es que los más ricos no paguen impuestos por el consumo de bienes básicos como la carne.

Pero el problema del desbalance fiscal de Colombia no se resuelve aumentando el IVA. La verdadera solución del problema tributario en nuestro país está en combatir la informalidad económica y la corrupción. Antes de estar asfixiando más a los que ya pagamos impuestos, es determinante entrar al sistema a los que se encuentran en la sombra y combatir sin piedad a los que nos roban. No se puede seguir ahorcando a los que cumplen como si fuera cierto el dicho que es pillo no paga.

En el tema de la informalidad, las cifras son impresionantes. Según los datos más recientes del DANE, en 23 ciudades del país la informalidad llegó al 48 %. Es decir, cerca de la mitad de los empleos de nuestra nación no están lo suficientemente organizados como para entrar en la regularización tributaria. En términos de evación las cifras tampoco son buenas. Según la DIAN, para el 2017 los colombianos evadieron impuestos en un 23 %.

Ya es hora de que el presidente muestre los dientes de líder nacional y agrupe las iniciativas económicas urgentes que necesita Colombia. Iván Duque debe marcar la verdadera pauta de su administración sobre cómo y por dónde llevará las riendas de la reforma tributaria y si es cierto o no que apoyará el incremento del salario mínimo y la creación de un bono compensatorio para las familias más pobres. Coger el toro económico por los cuernos.

La famosa confianza inversionista se genera bajo la premisa de la certidumbre. La incertidumbre tiene su caldo de cultivo cuando hay muchas voces hablando del tema fundamental metiendo ruido y generando preocupación. Presidente, levante la voz y díganos para dónde vamos, porque por ahí no es.

Posdata. Presidente Duque, nuevamente sobre Cartagena. Rechace toda terna que le presenten desde la ciudad. Los locales, que han demostrado desidia por su propia tierra, están tras los recursos nacionales que se vienen para la protección costera y la financiación de la próxima Alcaldía. Pare ese carrusel de una vez. Nombre una persona idónea desde Bogotá. Alguien de altura, mano dura y compromiso, que no se deje doblegar por los intereses de siempre. Presidente, la ciudad de mostrar del país está al garete: desempleo, prostitución, narcotráfico, desorden, falta de infraestructura. Construya una muralla de legalidad que deje afuera a los piratas de camisa de lino y yate en la bahía.

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