Por: Felipe Zuleta Lleras

Por culpa de Noemí

CUANDO LA EMBAJADORA NOEMÍ Sanín pasó por Bogotá, sostuvo que no cree poder ser candidata presidencial por cuanto “las reglas del juego no están claras”.

Y en eso le asiste toda la razón. Sin embargo, es importante recordarle a nuestra amiga embajadora que las reglas del juego no están claras porque fue ella la primera que lanzó y defendió la idea de que el Sr. Uribe se reeligiera, rompiendo desde ese mismo momento las reglas del juego, y peor aún, las normas constitucionales.

Lo que jamás calculó Noemí es que su presidente resultaría tan tracalero e hiciera todo lo que estuviera a su alcance para quedarse indefinidamente en la Casa de Nari. Curioso que un “animal político” como lo es la embajadora no se hubiera dado cuenta de que Uribe y su gente tenían desde hace más de 25 años la idea de tomarse el poder con los primos de Pablo, los Tasmanias, los paramilitares, Guillo Ángel, alias Job y demás respetables visitantes de palacio.

O tal vez Noemí jamás calculó que su frase: “Si Álvaro Uribe gana la Presidencia de la República es como si ganara Carlos Castaño” (El Tiempo, abril 24 de 2002, página 9) iba a resultar cierta. Falló la querida embajadora al no haber seguido su instinto femenino y su casi siempre acertado olfato político.

Por cuenta de que a Noemí “se le escapó la liebre” con Uribe es que ella y otros candidatos, como Alfonso Gómez, Germán Vargas y Rafael Pardo, van a tener que esperar a que el Sr. Uribe deje la Presidencia, cosa que veo complicada porque ya el Gobierno tiene asegurados los votos en el Congreso, la ponencia favorable en la Corte Constitucional, el censo electoral depurado, la ponencia del Procurador y, claro está, los votos que se compran semanalmente en los mal llamados consejos comunales.

¡Ah, mi estimada Noemí! Si tú no hubieras lanzado al Sr. Uribe y si no le hubieras permitido todo a cambio de unas embajadas, muchos colombianos, entre los que me cuento yo, estaríamos apoyando con el entusiasmo que produce la democracia tu candidatura. Me preocupa sí que de democracia nos queda poco, por lo que a esta altura me ratifico en lo que sostuve hace más de un año: si Uribe se reelige no deben lanzarse los demás candidatos, para deslegitimarlo. Así lo hicieron en Perú con la tercera reelección del Chino.

Si los colombianos y colombianas importantes como Noemí reaccionan, el Sr. Uribe no se quedará en la Casa de Nari manipulando el país como maneja su Ubérrimo, con la diferencia de que ahora el ganado somos los 44 millones de colombianos que no fuimos capaces de evitar el Uribazo.

Notícula: Lo que hizo Fujimori es un juego de niños comparado con las acusaciones que se le hacen a Uribe. La diferencia es que, aun cuando resulte difícil de creer, la justicia peruana es más seria que la colombiana. Aquí los presidentes deberían ser juzgados por la justicia ordinaria, pues jamás veremos a Uribe procesado por sus congresistas. Por eso es que este país pide a gritos la Corte Penal Internacional.

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