"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 11 horas
Por: Andrés Escobar

Por debajo de $1.800

La última vez que vimos la tasa de cambio por debajo de $1.800 fue en octubre del año pasado.

En ese momento, los gremios escribieron por primera vez una carta al Banco Central pidiendo medidas extraordinarias contra la revaluación y el presidente citó a una reunión en la Casa de Nariño para analizar posibles pasos a seguir. Antes de terminar ese mes, tanto el Emisor como el Gobierno anunciaron un paquete de medidas y el peso empezó a devaluarse.

Desde entonces, mucho se han preciado las autoridades de la efectividad de sus decisiones, que mantuvieron devaluado el peso colombiano mientras otras monedas de la región se fortalecían. Sin embargo, las declaraciones de las autoridades dejaron en un relativo segundo plano la otra mitad del rompecabezas, la más importante: la abundantísima liquidez internacional, resultado de los desesperados esfuerzos de la Reserva Federal para apoyar la recuperación de la economía de los Estados Unidos. Tanta liquidez, con tasas de interés tan poco atractivas en las economías desarrolladas, tarde o temprano tenía que tocar las puertas de economías como la colombiana, donde las rentabilidades son mejores. Los flujos de capital que llegan al país, inusualmente altos en 2010, están más fuertes aún este año y el petróleo que exportamos está más caro.

Así las cosas, desde comienzos de marzo a hoy la tasa de cambio se ha apreciado $100 pesos y estamos otra vez por debajo de $1.800. Nuevamente se discutirán las medidas necesarias para enfrentar esta situación, pero si la avalancha de dólares viene, son pocas las medidas para enfrentarla. Que el Emisor compre dólares ayuda, pero la liquidez adicional en pesos que esas compras implican son difíciles de manejar cuando la inflación es motivo de preocupación.

El Ministro de Hacienda ha dicho que tiene tres cartuchos contra la revaluación. No ha dado detalles de cuáles son, pero probablemente uno de ellos tenga que ser la imposición de algún tipo de control a los flujos de capital. En circunstancias diferentes estos controles pueden no ser muy recomendables o muy efectivos, pero en este caso la pelea contra la Reserva Federal es demasiado desigual. Hay que entrecerrar las puertas.

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